Una trampa para el servidor feliz
Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos días,
unos amigos me enviaron algo muy especial: ¡¡un libro de cuentos!! Aunque, más
bien, son pequeñas parábolas… ¡¡que me encantan!! Ayer leí una que me ha dado
para orar mucho y que quisiera compartir contigo:
Había una vez
un sirviente feliz. El rey no podía entender esa felicidad en alguien tan pobre
y miserable. Pero el criado sentía que tenía todo lo que necesitaba: un trabajo
con el que cuidar a su familia, amor a su mujer y a sus hijos…
Un día, el rey,
molesto, pide a su consejero que destruya la felicidad del sirviente. Lo que
hace el sabio es dejar una bolsa con 99 monedas de oro a la puerta de la casa
del criado.
¡¡Imagina la
alegría del pobre hombre al descubrir el tesoro!! Esparció las monedas en la
mesa, las tomó en sus manos y las dejó caer… hasta que, de pronto, empezó a
ordenarlas en montoncitos de diez monedas: uno, dos… Pero, cuando llegó al
décimo montón, ¡descubrió que era más pequeño que el resto!
-¡¡¡Me falta
una!!! -exclamó indignado.
Desde ese día,
su única obsesión fue conseguir la moneda que le faltaba. Se impuso toda clase
de trabajos y sacrificios, igual en 5 o 6 años lo lograría… No se dio cuenta de
que, por el camino, perdió la alegría.
Muchas veces
puede sucedernos igual que al sirviente. Parece que alcanzaremos la felicidad
cuando logremos esta meta, cuando culminemos ese proyecto, cuando consigamos… y
pasamos la vida corriendo tras una moneda, olvidando que ya tenemos una fortuna
sobre la mesa. ¿Por qué 99 no va a ser un número tan “redondo” como 100?
Creo que solo
hay un camino para superar la tentación de “lo que nos falta”, ¡y es el que nos
muestra Jesús en el Evangelio! ¿Te has fijado cuántas veces se detiene… a dar
gracias? Antes de la multiplicación de los panes, en la Última Cena… ¡y hasta
da gracias porque solo le entienden los pequeños y sencillos!
La acción de
gracias es ese colirio que limpia nuestros ojos para descubrir todas las
maravillas que el Señor ya ha puesto en nuestras manos. Porque Él te cuida.
Porque te ama.
Cuanto más le
das gracias, ¡más motivos de agradecimiento descubres! Y un corazón agradecido…
es un corazón feliz.
Hoy el reto del
amor es dar gracias por tres detalles en los que descubras el amor de Cristo
por ti. Tres no son muchos, pero abre tus ojos… ¡y descubrirás más de 100!
¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
16 enero 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma