Dando calor
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Para ser el
último día, me lucí. La semana pasada me tocaba encender la gloria, y el
sábado, que era el último día, no había manera de que aquello tirara.
Fuera estaba
nevando, por lo que sabía que había que calentar bien la sala para que las
monjas estuvieran a gusto. Pero no se me ocurrió otra cosa que meter una tabla
con nieve y todo… Claro, aquello no solo no prendía, sino que me apagaba todo
lo demás.
Así estuve
media mañana, yendo y viniendo a verla, a meter más para ver si lograba que
comenzase a caldearse, y ya por fin comenzó a arder hasta convertirse en
ascuas.
Aquella mañana
me dejó huella, porque sabía que no podía dejar la gloria apagada y hacer como
si nada, pues, si no, todas pasarían frío, así que me brotaba en el corazón:
“Si cada mañana tuviera este mismo empeño en dar calor a cada día…”
Sí, porque
algunas mañanas parece que comenzamos el día así, como con palos en la rueda, y
parece que todo es más complicado, y en lugar de una gloria calentita nos
topamos con una “madera helada”. Sin embargo, es nuestra decisión continuar así
el resto del día o buscar “encender la gloria”, añadir leña hasta hacer que lo
que estaba helado vaya prendiendo y así dar calor al día, a los de nuestro
alrededor, viviendo el día desde el Amor.
El Amor de
Cristo es el fuego, el que hace que tu día tenga calor y puedas dar ese calor;
y nosotros, la leña… ya tenemos los componentes necesarios para prender y dar
calor a nuestro día.
Hoy el reto del
amor es dejar que el amor triunfe en tu día. Hoy sorprende a tu familia con un
chocolate caliente. ¡El Amor es concreto!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
29 Noviembre
2021
Fuente:
Dominicas de Lerma