Ese consuelo que estamos buscando cuando atravesamos momentos difíciles siempre lo podemos encontrar en las Santas Escrituras
| Shutterstock | fizkes |
Si nuestro ánimo necesita motivación, una buena lectura despertará
nuestra inteligencia y nos aportará la chispa que necesitamos para comenzar una
nueva etapa. ¿Qué mejor que acudir al mejor libro de todos los tiempos, la Biblia, para
aprender de sus enseñanzas? Son inspiradoras y nos aportan luces nuevas acerca
de nosotros mismos y de la realidad que nos envuelve. A continuación tienes 10
citas bíblicas que serán de gran valor para cuando te sientes desmotivado:
1 Timoteo 1: 7. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de
cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio”.
¿Últimamente sientes que el miedo está
formando una parte demasiado importante de tu vida? ¿Que tomas decisiones o
dejas de hacer cosas por miedo? Recuerda que estás en las manos de Dios y
tienes el poder de su espíritu.
Mateo 11:28. “Venid a mí todos los que estáis trabajados
y cargados, y yo os haré descansar”.
Cuando estés lleno de preocupaciones o
tengas estrés laboral, toma un par de minutos para expresarle tus sentimientos
a Dios. Él siempre escucha y busca la manera de aligerar tus cargas. Dios es
paz.
Salmo 118:24. “Este es el día que el Señor ha hecho;
regocijémonos y alegrémonos en él”.
A veces tenemos tantas distracciones en
nuestra mente que no nos fijamos que el sol salió, que respiramos y Dios nos
ama. Cada mañana es, literalmente, un nuevo día… una nueva oportunidad que
nuestro Padre nos da para cambiar, mejorar, solucionar nuestros problemas y
lograr lo que queremos. A veces es difícil, pero trata de empezar el día
siempre con un corazón contento.
1 Corintios 14:33. “Dios no es Dios de confusión, sino de paz”
A veces es difícil leer o escuchar las
noticias del mundo y no sentirse abrumado o desesperanzado. En esos momentos,
es bueno pedirle a Dios que llene nuestro día con su paz y serenidad. Esta cita
bíblica nos invita a mantener nuestro foco en su plan mayor, mantener la calma
y no dejarnos distraer por quienes quieren apartarnos de nuestro verdadero
camino.
Mateo 6:14-15. “Porque si perdonáis a los hombres sus
ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial. Pero si no
perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará
vuestras ofensas”.
Si estás lidiando con alguien que te
lastimó y que pensabas que era tu amigo o compañero de trabajo, por supuesto
que es más fácil guardar rencor. Pero aunque a veces sea difícil perdonar, es
lo mejor para ti y los demás. El perdón es la mejor manera de curar esas
heridas. Si Dios nos ha perdonado tantas veces, cómo no seguir su gran ejemplo.
Cómo esperar ser perdonados si nosotros mismos no perdonamos.
Filipenses 4:6. “No se preocupen por nada; en cambio, oren
por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha
hecho”.
Preocuparnos por absolutamente todo es una
señal de no confiar del todo en el Señor. Hay cosas que van a escapar de
nuestra lógica y es cuando más debemos refugiarnos en Dios. Vamos a empezar
nuestros días desde el agradecimiento y con la confianza que Él está trabajando
en eso que verdaderamente necesitas. El Señor es bueno, así que no dudes en
pedirle ayuda para enfrentar esos obstáculos que tienes en estos momentos, Él
te escucha.
Proverbios 3:5-6. “Confía en el Señor con todo tu corazón, y
no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y él
enderezará tus sendas”.
En esos días que debes tomar una decisión
importante, lee esta cita varias veces, inhala y exhala… pídele en esa
respiración que te llene más de Él y menos de ti, sobre todo cuando corres el
riesgo de tomar esa decisión desde la rabia, el orgullo o la tristeza (después
de todo, somos humanos e imperfectos). Recuerda que Dios siempre te acompaña y
que sea Él quien lleve tu agenda, confiando en su infinito amor.
1 Pedro 5:6-7. “Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de
Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad,
porque él cuida de ustedes”.
Dios es nuestro Padre y nos conoce muy
bien. No es alguien lejano; al contrario, sabe perfectamente lo que pesa en
nuestros corazones. Al leer esta cita bíblica, cierra tus ojos e imagina que Él
te toma de la mano y te ayuda a sobrellevar este día. Dios tiene el control y
se asegurará de darte lo mejor para ti a largo plazo.
Juan 8:12. “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy
la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la
luz de la vida”.
En esos días que sientes que el mundo es
un lugar oscuro, refúgiate en la luz del Señor, porque es muy fácil perderse.
El enemigo siempre tratará que te salgas del camino o sembrarte desesperanza,
pero la luz de Dios es un recordatorio que no estás solo y que él es esa
energía que llenará tu corazón con la esperanza del presente, el futuro y la
eternidad. Ten fe y siempre escoge el camino de Jesucristo.
Efesios 6:11. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para
que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.
Dios jamás te hará luchar una batalla
desarmado. Él te proporciona siempre una armadura según el problema que tengas
que enfrentar, sólo que a veces hay que pedirle que nos recuerde que la tenemos
allí a nuestra disposición porque se nos olvida.
Adriana Bello
Fuente: Aleteia