Confianza plena en el Señor
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| Dominicas de Lerma |
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba
tendiendo la ropa en el tendedero de la huerta y, en medio del cemento y entre
mis pies, se puso nuestra perra, Jubi, tumbada cuan larga es. Sus ojos estaban
cerrados y descansaba a pierna suelta. Yo pasaba de una parte a otra de su
cuerpo, intentando no pisarla y tendiendo mi ropa. Ella ni se movía...
Entonces me
paré y me quedé mirándola… Me admiraba su confianza en que yo no la podía
aplastar... Su abandono en la bondad de su dueña, me hacía orar a Dios: “Mira,
Señor, cómo este animalito está tan tranquilo porque vive en las manos de
quienes la quieren y nada teme… Su vida es feliz, porque lo que nos hace vivir
temerosos y desconfiados, es el creer que no hay Alguien que nos ama, más que
yo pueda amar, a los hermanos que me rodean o a mí mismo... Siempre poniendo
“peros” porque mi fe no es todavía tan grande como Dios me la está regalando y
ofreciendo en cada hecho que vivo...”
Yo seguía
tendiendo mi ropa y orando… Y recordé lo que me producía alguna vez, al recitar
la oración de Carlos de Foucault, que tanto me gusta, y dice así:
“Padre, me
pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias,
lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus
criaturas. No deseo nada más, Padre, no deseo nada más... Deseo darme y ponerme
en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre”…
Pues confieso
que, al comenzar a orarla, en algún momento, me sobrecogía y me paraba, porque
estas palabras son muy fuertes, y sobre todo en los momentos de prueba...
Y me parecía
que el Señor me invitaba a cerrar los ojos y a dar un brinco en sus brazos
diciéndole: ¡Haz como gustes, ahora y en el futuro, con tal de que Tú estés a
mi lado, sosteniendo mi debilidad, para decirte un “sí” continuado, porque sé
que todo, todo, es para mi mayor bien y para mayor gloria tuya, porque “tu
Gloria, es que el hombre viva” y con lo que haces en mí, me santificas para ser
una alabanza en medio de mis hermanos y de toda la creación…
¡Cuando confío
en Dios “todo siempre acaba bien” y produce una gran alegría en todo mi ser y
en el alma!...
Hoy el reto del
amor es hablar al Señor y decirle que te quite el miedo y te haga caer en sus
brazos amorosos que siempre te están esperando… ¡Que pases un feliz día!...
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
Fuente:
Dominicas de Lerma
