"En situaciones difíciles me gusta ir al sagrario y hablar con Él, le cuento todo lo que me pasa, pongo mi alma en sus manos amorosas y suelo salir más sereno"...
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«En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor».
1º Carta de Juan, 4, 18
Tener
miedo ante ciertas circunstancias de la vida es lo más natural del mundo.
¿Quién no teme una enfermedad, un momento de dificultad al que no encuentra salida?
A veces el miedo es hasta saludable, puede salvar nuestras vidas poniéndonos en un estado de alerta.
Miedo insano
He sentido miedo en muchas ocasiones y sé que el miedo también paraliza.
Nos
paraliza el alma, la fe, nuestras vidas y es en ese momento cuando empieza a
hacernos daño.
Tenemos en el cielo un Padre extraordinario, para quien NADA es imposible.
El sagrario, mi refugio
En esas situaciones me gusta ir al sagrario y hablar con Él. Le cuento todo lo que me pasa, pongo mi alma en sus manos amorosas y suelo salir más sereno, tranquilo, con la certeza de que todo se solucionará.
Recuerdo una señora mayor que solía vivir con miedo a todo lo que la rodeaba, la soledad, la enfermedad, la vejez. Solía preguntarme qué hacer.
No tenía una respuesta a sus inquietudes, pero sí sabía quién las tenía.
Le sugerí ir a sagrario y hablar con Jesús Sacramentado. Me sorprendió que me telefoneó unas semanas después para contarme:
“No imagina, señor Claudio, cómo ha cambiado mi vida visitar a Jesús, estar con Él. Ahora me ilusiona tanto ir a verlo. Me sé amada, acompañada, consolada, feliz. No sabe cuánto le agradezco ese consejo”.
El miedo en la Biblia
No es la primera que alguien me cuenta algo extraordinario, sobre ese encuentro con Jesús en el sagrario.
Una vez leí que en la Biblia está escrito “NO TENGAS MIEDO” 365 veces, una vez para cada día del año.
En las Escrituras puedes hallar muchas referencias a no tener miedo, ser valientes compasivos y guardar los mandamientos de Dios.
«No tengáis miedo”
Números 14, 9
«No tengas miedo ni te asustes»
Deuteronomio 1,21
No tengas miedo
En una ocasión los apóstoles vieron a Jesús caminando sobre las aguas dirigiéndose hacia ellos. ¿Qué les dijo?
«Soy Yo, no tengan miedo.” (Juan 6 , 20)
Te imagino entrando al oratorio iluminado, arrodillándote ante Jesús, VIVO, prisionero de Amor en el sagrario, y Jesús mirándote compasivo, lleno de ternura, diciéndote con su amor eterno:
Soy yo, no tengas miedo
¡Qué maravilla! Me emociono solo al pensarlo.
¡Dios te bendiga!
Claudio de Castro
Fuente: Aleteia
