En el Día Mundial del Síndrome de Down, el Papa Francisco afirmó que todo niño es un don para la familia

El Papa Francisco abraza a un niño con Síndrome
de Down. Crédito: Vatican Media
“Todo
niño que se anuncia en el seno de una mujer es un don que cambia la historia de
una familia: de un padre y una madre, de los abuelos y de los hermanos”,
escribió el Santo Padre en su cuenta de Twitter.
“Y este niño necesita ser acogido, amado y
cuidado. ¡Siempre! #WorldDownSyndromeDay”, agregó.
No es la primera vez que el Santo Padre se
pronuncia en este día. En 2018
dijo también en Twitter, que “nadie puede ser descartado, porque todos
somos vulnerables. Cada uno de nosotros es un tesoro que Dios hace crecer a su
manera”.
En 2011 la Asamblea General de las Naciones
Unidas decidió que el 21 de marzo se conmemore el Día Mundial del Síndrome de
Down, para generar mayor conciencia pública a favor de las personas que tienen
la alteración que triplica el cromosoma número 21.
La conmemoración también recuerda “la
dignidad inherente, la valía y las valiosas contribuciones de las personas con
discapacidad intelectual como promotores del bienestar y de la diversidad de
sus comunidades”.
Según la ONU, la incidencia estimada del
síndrome de Down a nivel mundial se sitúa entre 1 de cada 1.000 y 1 de cada
1.100 recién nacidos.
Lamentablemente, en algunos países como
Reino Unido, si se detecta o se sospecha durante el embarazo que el no nacido
tiene síndrome de Down es razón suficiente para que la madre aborte.
Este síndrome fue descubierto por el
investigador John Langdon Down en 1866, aunque no supo las causas que lo
provocaban.
En 1958 el investigador Jérôme Lejeune
descubrió que se trataba de una alteración cromosómica: la trisomía del par
cromosómico 21, y publicó su descubrimiento en la revista Nature en 1959.
La principal consecuencia del Síndrome de
Down es la discapacidad cognitiva, aunque se ha demostrado que con una
estimulación temprana ésta puede reducirse de manera significativa.
Lejeune estuvo nominado para el Premio
Nobel, pero su candidatura no salió adelante por su postura a favor de la vida
y en contra del aborto de los niños con esta alteración genética.
Este científico francés fue nombrado por el
Papa Juan Pablo II miembro de la Pontificia Academia para la Vida del Vaticano.
Lejeune falleció en 1994 y en junio de 2007 se abrió su proceso de
beatificación.
El Papa Francisco autorizó el pasado 21 de
enero la promulgación del decreto de la Congregación para las Causas de los Santos
que reconoce sus virtudes
heroicas, paso previo para su reconocimiento como beato.
Por Walter Sánchez
Silva
Fuente: ACI Prensa