Fue educado para «odiar» a la Iglesia, pero con 16 años decidió investigar por qué
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| Miguel Mendoza fue ordenado diácono el pasado 13 de febrero en Denver (EEUU) |
En una entrevista con El
Pueblo Católico, publicación diocesana de Denver para los católicos
de habla hispana, Miguel relata este proceso de conversión y vocación, que en
su caso fueron en todo momento unidos. Antes de ser bautizado ya sabía que quería ser sacerdote y
celebrar misa.
Este joven diácono de 25 años asegura que cuando él nació en
Colorado sus padres, emigrantes mexicanos, ya eran testigos de Jehová.
“Mi mamá quería ser monja en México pero mi abuelo no le dejó.
Cuando llegó a EEUU conoció a mi padre, se casaron y poco después dejaron la fe
católica, encontraron los testigos de Jehová y cuando nací ya estuve en una
familia con estas creencias”, relata.
Miguel Mendoza recuerda que “crecí con esto, íbamos a los salones del reino, leíamos la
Biblia de ellos, predicábamos, íbamos de puerta en puerta… Era lo
único que yo conocía”.
Pese a todo, este diácono cree que su madre todavía tenía esa
semilla católica y le enseñó a “amar de verdad a Dios” aunque sabiendo las
limitaciones que tenía al pertenecer entonces a este grupo.
Pero una semilla ya estaba sembrada en él. “Empecé a tener un amor
al Señor. A los 16 años
quise investigar más sobre la Iglesia Católica, especialmente porque los
testigos de Jehová no tienen un entendimiento correcto sobre la fe católica”,
explica.
Igualmente, a Miguel le enseñaron un “odio hacia la Iglesia Católica, y así fue con lo que crecí,
creyendo que la Iglesia no era buena”.
Pero pese a todo, este joven tenía una inquietud con el
catolicismo y comenzó a investigar por su cuenta, “quería saber por qué estábamos contra la Iglesia, por qué ese
odio, por qué enseñaba cosas falsas, por qué adoraban a la Virgen y al
Papa”, que era lo que el mamó desde que nació.
La imagen de Juan Pablo
II celebrando misa
“El Señor tuvo planes diferentes, porque mientras investigaba
sobre las enseñanzas fue cuando encontré al Papa Juan Pablo II, que ya en ese
tiempo estaba muerto. Pero vi una
imagen de él celebrando la misa y pensé por qué tenía este pan, la
casulla, la gente de rodillas…”, señala.
Dios le puso la semilla –cuenta el futuro sacerdote- de tener un
deseo enorme de saber más sobre aquella foto de San Juan Pablo II. Así, cuenta
que “empecé a rascar sobre
Juan Pablo II y qué hacía en esa foto. Supe que estaba celebrando la
misa y que los católicos pensaban que ahí estaba Cristo”
Por ello, Miguel agrega que “cuando leí lo que hacía el sacerdote
en la misa, lo que hacía Juan Pablo II y el amor paternal del Papa hacia los católicos tuve el deseo de ser un verdadero
padre, pero no para una familia, sino para todo el mundo”.
Este deseo le hizo seguir leyendo más sobre el misterio de la
Eucaristía y el sacerdocio. “Fue cuando el Señor empezó a desarrollar en mí la
vocación sacerdotal y sentí
la llamada a hacer algo tan hermoso como celebrar la misa y recibir a
Cristo en el altar”, afirma convencido.
Su percepción había cambiado por completo. El odio que le habían
enseñado se tornó en amor por la Iglesia Católica. “Decidí bautizarme a los 18 años y dos años después entré en el
seminario”, explica en la entrevista.
Tras él, su familia le siguió de regreso a la Iglesia Católica. De
hecho, su hermano recibió la catequesis al mismo tiempo que él y se bautizaron
a la vez. Unos años después
sus padres decidieron regresar a la fe que abandonaron décadas antes.
Con su experiencia de conversión y su pertenencia a un grupo como
los testigos de Jehová, Miguel Mendoza ofrece algunos consejos para aquellos
que quieran que algún familiar o amigo vuelva al catolicismo.
“Lo primero es
siempre rezar por ellos, pedírselo a la Virgen Santísima, que es la más atacada
por nuestros hermanos separados, para que el Señor pueda actuar y
abrir sus corazones y recibir las palabras que les tengan que decir”, asegura.
En segundo lugar, este diácono considera muy importante “conocer la fe católica”, que
“nosotros mismos conozcamos bien nuestra fe en las Escrituras, el Catecismo… y
esto nos ayudará a tener una conversación con nuestros amigos alejados”.
En resumen, el futuro sacerdote cree que “la oración y el estudio son las dos cosas más importantes”.
J. Lozano
Fuente: ReL
