Cada mañana, andes de ir al coro, me paso por la cocina para
tomarme un café. Desde hace algunas semanas, no sabía qué pasaba, pero venía
notando que unos días el café, nada más caer de la cafetera, se quedaba frío,
mientras que otros días, por el contrario, permanecía bien calentito...
Así que, observando, me he dado cuenta de que dependía del
recipiente que utilizaba. Calculo que, cuando llego a la cocina, a esas horas
puede haber unos 8º C. Entonces siempre abro el armario y cojo la primera taza
a mi alcance, unas veces de porcelana y otras de cristal.
Y ahí estaba el quid de la cuestión: la porcelana es mucho
más gruesa y su material es tan opaco y compacto que, nada más tocarlo, el café
se quedaba helado... mientras que el cristal es más fino, transparente, y su
material se calienta mucho más rápido que la cerámica. De modo que el café, al
tocar la taza, va calentando todo, se mantiene el calor y puedo tomármelo bien
calentito.
Así que ahora, cada vez que abro el armario para elegir la
taza, el Señor me regala elegir con qué “taza” quiero comenzar el día. Sí, sí,
es que me regaló comprender que así es su Palabra: cada mañana llega hasta
nosotros y se derrama calentita, para llenarnos y entonar nuestro día al calor
de su Amor. Sin embargo, cuando su Palabra llega hasta nosotros, a veces no
estamos para escucharle, o nos mantenemos fríos en nuestras ideas, o incluso
problemas, como la taza de porcelana.
Y es que el Señor siempre se está manifestando, lo que
sucede es que muchas veces no sabemos acogerle o no le vemos, pero Él está ahí,
siempre está para ti, porque tiene Vida para darte, tiene todo lo que realmente
estás necesitando en este momento. ¡En Él siempre encontrarás aquello que tu
corazón está anhelando!
Hoy el reto del amor es levantarte para buscar al Señor. No
busques por otros sitios, búscale a Él y se dejará encontrar. Elige tu taza
para comenzar el día y deja que Él te llene de paz, de confianza, de entrega,
de perdón... Él será el café: que tú hoy seas la taza que sirve Su café para
los demás.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
