El gobierno quiere perjudicar a la concertada “en buena parte porque esa escuela es católica”
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| Imagen referencial. Foto: Pixabay |
En declaraciones a ACI Prensa, el
presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Alfonso
Aguiló, lamentó que esta ley perjudica a las escuelas concertadas, que son
mayoritariamente católicas.
El gobierno quiere perjudicar a
la concertada “en buena parte porque esa escuela es católica”, aseguró.
Aguiló explicó que “las escuelas
concertadas son escuelas privadas que reciben una subvención de los gobiernos
autonómicos (gobiernos de las regiones españolas) y que de esa manera resultan
gratuitas en su enseñanza obligatoria para las familias”.
De esa manera, el modelo de
escuelas concertadas “permite que la oferta de educación sea mucho más plural,
porque cualquier familia tiene acceso gratuito tanto a la enseñanza pública
como a una pluralidad muy grande de escuelas que son privadas pero que reciben
esta ayuda y gracias a eso son gratuitas”.
Aproximadamente dos tercios de estas
escuelas, “que son más o menos el 25% de todas las escuelas del país, son
católicas. Entonces, el hecho de hacer una ley que es hostil a esas escuelas
concertadas, en cierta manera también es hostil en general para la escuela
católica”.
¿Y de qué manera perjudica esta
ley a las escuelas concertadas? Alfonso Aguiló explicó que esta ley perjudica
“busca hacer crecer la enseñanza pública” para que, como resultado, las
familias tengan “menos opciones de escuelas concertadas para elegir”.
Sin embargo, no es el único
elemento negativo de la ley, también “se quieren eliminar las escuelas de
educación especial, que son escuelas dirigidas especialmente a chicos y chicas
con discapacidad”.
“Se quiere eliminar las ayudas a
las escuelas diferenciadas, que son solo de chicos o solo de chicas, también se
quiere dificultar la asignatura de religión, que ahora mismo tiene una
enseñanza alternativa y se quiere quitar, etcétera. Hay diversos frentes en los
que esta ley es bastante hostil a la enseñanza privada”, advirtió el presidente
de la CECE.
Para Alfonso Aguiló, la
existencia y apoyo a la escuela concertada es esencial para garantizar el
derecho a la libertad educativa y al derecho de los padres a elegir la
educación de sus hijos.
“Al ser la mayoría de estas
escuelas cristianas y al ser escuelas que tienen unos valores más definidos lo
que hace la asistencia a esas escuelas es aumentar la pluralidad de oferta y la
posibilidad de las familias de escoger una escuela conforme a sus propios
valores, a sus convicciones, que tenga la formación que ellos desean para sus
hijos”.
“Digamos que con la escuela
concertada lo que crece es la pluralidad de oferta y también aumenta la
libertad, porque hay más libertad de elegir entre más opciones de escuelas
gratuitas”.
Además de querer perjudicar a la
escuela concertada por la identidad católica de una gran parte de ellas, en
opinión de Aguiló el gobierno actúa contra la concertada “porque la escuela
pública no termina de ir bien y se han hecho una idea equivocada de que
atacando a la escuela concertada la escuela pública irá mejor”.
“Yo siempre les digo que es un
error de diagnóstico. Todo el mundo tiene interés en que la escuela pública en
España funcione muy bien porque allí se educan más de dos tercios de la
juventud española. Pero lo que queremos es que se mejore esa educación y que no
se dejen engañar por esa idea tan equivocada de que la culpa de que la
enseñanza pública no vaya bien es porque el dinero se va a la concertada”.
“Es una idea absurda, porque el
dinero que recibe la escuela concertada es la mitad, más o menos, de lo que
recibe la escuela pública. O sea, que lo que hace falta es un buen diagnóstico
de qué le pasa a la escuela pública española, buscarle solución y no tratar de
mejorarla atacando a la escuela privada-concertada”.
Enseñanza en español
Otra crítica que se ha realizado
a la Ley Celaá es la de eliminar la enseñanza de la lengua española, o
castellano, como lengua vehicular de la educación.
En la anterior ley educativa,
ahora derogada, la disposición adicional trigésima octava señalaba que “las
Administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos y alumnas a
recibir las enseñanzas en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás
lenguas cooficiales en sus respectivos territorios. El castellano es lengua
vehicular de la enseñanza en todo el Estado y las lenguas cooficiales lo son
también en las respectivas Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus Estatutos
y normativa aplicable”.
En la Ley Celaá, ahora en vigor,
esa disposición adicional elimina la referencia al castellano como lengua
vehicular y queda redactada del siguiente modo: “las Administraciones
educativas garantizarán el derecho de los alumnos y las alumnas a recibir
enseñanzas en castellano y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos
territorios, de conformidad con la Constitución Española, los Estatutos de
Autonomía y la normativa aplicable”.
Según los grupos de oposición, y
grupos defensores de la libertad educativa, esa eliminación permitirá la
marginación de la lengua española en aquellas comunidades gobernadas por
partidos independentistas que pretenden la eliminación del español en sus
regiones.
Alfonso Aguiló recordó que, por
ejemplo, “ahora mismo en Cataluña, desde hace muchos años, las escuelas
públicas y privadas como lengua vehicular tienen el catalán y el castellano es
una asignatura”.
Señaló que, “de hecho, los
alumnos suelen acabar la escuela siendo bilingües y esta ley lo que hace es
normalizar esa situación, que hasta ahora era irregular. Lógicamente hay diversas
opiniones sobre este tema, porque en Cataluña piensan que con esta fórmula los
chicos y chicas hablan muy bien las dos lenguas, y otras personas piensan que
no aprenden bien castellano y que es una exageración el que sea la inmersión
completa en catalán”.
“Como España es un país en
cuestión de lenguas bastante plural, porque también se hablan otras lenguas
propias en Galicia, en el País Vasco, en Baleares, en Valencia, además de en
Cataluña, el problema de la lengua es un problema bastante complejo. Es muy
difícil pedirle a una ley de educación que, además de resolver los problemas de
las escuelas que son muchos, resuelva también las tensiones territoriales y de
lengua que hay en el país, que también son problemas importantes y antiguos en
España”.
Enseñanza de Religión
La Ley Celaá margina también la
enseñanza de Religión en la escuela, garantizada por los acuerdos entre España
y la Santa Sede.
Por ejemplo, en el artículo 18 de
la nueva ley se especifica que “a las áreas incluidas en el apartado anterior,
se añadirá en alguno de los cursos del tercer ciclo la Educación en Valores
cívicos y éticos. En esta área se incluirán contenidos referidos a la
Constitución española, al conocimiento y respeto de los Derechos Humanos y de
la Infancia, a la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía
mundial, a la igualdad entre hombres y mujeres, al valor del respeto a la
diversidad y al valor social de los impuestos, fomentando el espíritu crítico y
la cultura de paz y no violencia”.
Es decir, se elimina la
referencia a la Religión que existía en ese mismo artículo de la ley anterior.
Alfonso Aguiló recordó que “la
asignatura de Religión, según los acuerdos con la Santa Sede, tiene que ser una
asignatura como otra cualquiera del mismo nivel y tiene una asignatura optativa
para los que no quieren religión”.
De esa manera, “se puede elegir
entre religión católica, evangélica, islámica o judía y si no se quiere ninguna
de ellas hay una asignatura alternativa. Más o menos en España ahora está
eligiendo Religión como el 63% de las familias. O sea, es una demanda muy
importante”.
Entonces, “si se deja de tener
una asignatura alternativa Religión, la asignatura pasa a ser como una
asignatura extraescolar que se da fuera del horario escolar y, por lo tanto,
pierde oportunidades de ser suscrita por las familias, porque habrá muchas
familias que no les vendrá bien dejar a su hijo al terminar la escuela para
tener esta asignatura”.
En ese sentido, “nos parece que
cuando una asignatura es tan solicitada libremente cada año por el 63% de las
familias quiere decir que tiene un arraigo muy importante y que merece un
respeto y, con independencia de los Acuerdos Iglesia-Estado, esta asignatura se
debería respetar”.
“Hay que decir que, en Europa,
prácticamente todos los países, salvo una parte de Francia, todos los países
tienen oferta obligatoria de enseñanza de Religión en la escuela y es
voluntaria para los alumnos. No es ningún privilegio para la Iglesia, es una
realidad tan normal y tan habitual como es la música, el deporte, la literatura
o cualquier manifestación cultural de nuestra civilización”.
Imposición de la ideología de
género
Otra novedad introducida por la
Ley Celaá en la educación en España es la imposición de la ideología de género.
El texto de la nueva ley está lleno
de referencias. Como muestra, algunos ejemplos. En el artículo 13 se añade la
frase “Promover, aplicar y desarrollar las normas sociales que promueven la
igualdad de género”.
En el artículo 22 se establece
que “En la educación secundaria obligatoria se prestará especial atención a la
orientación educativa y profesional del alumnado. En este ámbito se incorporará
la perspectiva de género”.
En el artículo 35, sobre las
actividades educativas en el bachillerato, se señala que “se prestará especial
atención a la orientación educativa y profesional del alumnado incorporando la
perspectiva de género”.
Alfonso Aguiló indicó que “la Ley
está empapada de una carga ideológica en cuestiones de género que, por otra
parte, en el mundo en que vivimos, es bastante habitual, no es una cosa para
extrañarnos mucho, pero que nos parece que es muy importante que se respete
desde los poderes públicos la identidad de cada escuela”.
Precisamente, “el concepto de
enseñanza concertada, en el mundo occidental, es decir, la subvención de la
enseñanza privada, se extendió sobre todo después de la Segunda Guerra
Mundial”.
La Segunda Guerra Mundial puso de
relieve los “horrores de la manipulación y del adoctrinamiento por parte de los
poderes públicos en la educación”.
Fue después de aquello cuando se
vio la importancia de “que la educación fuera un espacio muy plural donde los
poderes públicos no tuvieran esa posibilidad de imponer ideologías, porque la
ideología aplicada a la educación ha producido enormes destrozos, y la historia
está ahí para mostrarlo”.
Fuente: ACI Prensa
