El truco
Ayer, durante un rato de oración, me llegó algo que nunca
había llamado demasiado mi atención. En nuestra capilla, el Sagrario está
sostenido por dos pilares bien altos de madera. Creo que debe estar pensado
así, a propósito, a una altura un poco mayor que la de una persona, para que
todas las hermanas lo veamos desde nuestros sitios.
En aquella oración el Señor me habló de esos dos pilares. Al
igual que aquellas dos columnas, que hacen que podamos ver a Cristo desde
cualquier rincón de nuestra capilla, en nuestro corazón hay también dos pilares
para que podamos ver a Cristo en todas las situaciones de nuestra vida: son la
oración y el amor.
La oración es lo que nos abre los ojos, es ese momento de
diálogo con Cristo, donde más bien venimos a llenarnos de Vida, a experimentar
su Amor, a sentirnos hijos, a sentirnos amados. La oración es lo que coloca
cada cosa en su lugar, porque la experiencia de Su Amor va poniendo en orden
nuestros sentimientos, pensamientos... y en definitiva nuestra vida entera,
porque nos va regalando los Suyos. Y el amor es la consecuencia de ese
encuentro, es lo que brota de un corazón que está descansado en el Amor de Cristo.
Hoy el reto del amor es construir tu día sobre estos dos
pilares: la oración y el amor. Deja el día en manos de Cristo y, recibiéndolo
todo de Él en la oración, tu corazón estará listo para entregarse a los demás.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
