¿Todo preparado?
Hace ya unos días, una amiga nos
mandó unas velas preciosas pintadas con motivos y citas del Adviento: eran las
velas para la corona de este año. Esas tan bonitas son para nuestra capilla,
las que nos acompañarán todo este tiempo tan especial.
Pero, al verlas, me surgió... ”¿Y
si preparase una pequeña corona de Adviento para mi celda?”. Lo tenía claro: si
era del Señor, todo iría rodado, solo me quedaba escucharle.
¡Y no tardó mucho! De pronto,
hablando con una hermana, me recomendó preparar la celda para Adviento, ya que
me ayudaría a vivirlo más intensamente. Poco después, nuestro hortelano, trajo
un cargamento de troncos para hacer leña, y pensé que qué bonita quedaría una
“rebanada” de uno de esos troncos como base de la corona; días después, en el
recreo sacaron unas telas que habían traído para que cada una cogiera lo que
quisiera (nunca había puesto tanto interés en una tela), qué bien me quedaría
para decorar... y hasta Lety me dejó una réplica de nuestra Virgen “Cor
Orans”... ¿qué más podía pedir? Él me lo había puesto en “bandeja”, así que me
puse manos a la obra.
Cuando llega esta época del año,
los días son muy cortos y hay más oscuridad, y ciertamente este año parece como
si esto se acentuara aún más. Sin embargo, eso es lo que viene a cambiar el
Adviento. El Adviento habla por sí solo, es un tiempo en el que, cuando fuera
reina la noche, cuando todo está oscuro y frío, dentro se prende el fuego, como
signo precisamente de que estamos en vela, esperándole. Y cada semana
encendemos una más... y es que, cuanto más esperamos en Él, cuanto más
confiamos recibirlo todo de Cristo, más se prende nuestro corazón, más Luz hay
en él, más calor podemos compartir con los demás.
Hoy el reto del amor es preparar tu
corona de Adviento. Busca materiales sencillos que tengas por casa, reza, y
pídele al Señor que te muestre qué colocar en la corona para llenarla de
sentido: aquello por lo que necesitas que el Señor venga a tu vida, aquello en
lo que necesitas su Luz, o por lo que deseas confiar más en Él... Llena tu
hogar del calor del Adviento, del calor de la esperanza.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
