¡Anchoas en vinagre, deliciosas!
Llevamos unos cuantos días, “el
último equipo de pintura” (sor María Jesús y una servidora) trabajando en las
figuras del Nacimiento de Pedro, el párroco. A nosotras dos, nos adjudicaron
las caras y las manos, y el toque final.
Este trabajo es tan delicado que,
al final de la mañana, nos sentíamos cansadas… ¡Esto lo saben nuestras hermanas
y con su estímulo, nos quieren ayudar!... ¡Y su amabilidad lo consigue!…
Pero el otro día, ¡llegó Lety, a
media mañana, con una bandejita de anchoas en vinagre!... Parecían decir:
¡Cómeme!... ¡A María Jesús y a mí nos encantan, así que fue una grata sorpresa
de cariño!… Esto nos alegró el trabajo y le mostramos nuestra gratitud:
¡Devorándolas!... ¡Pues en verdad, estaban buenísimas y además, con un trocito
de pan!…
Estos pequeños detalles, hacen la
vida fraterna deliciosa, y uno no puede dejar de estar todo el día dando
gracias a Dios por el don de los hermanos… Pues, ¿qué será “la oración continua”,
sino esta referencia a Dios en todo, el Primero de todos los dones?
Hoy el reto del amor es buscar a
algún hermano a quien agradar y hacer llevadera la carga de su tarea con un
detalle de cariño: echarle una mano, pelarle una manzana y ofrecérsela… ¡o
llevarle una bandejita de anchoas en vinagre! ¿Por qué no?… ¡Hacernos felices
unos a otros, esto es amar!…
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
