Ayer estuvimos
de retiro, y este día lo dedicamos a estar más con el Señor; tienes el día
libre para poder orar, pasear, leer, dibujar... en definitiva, lo que tengas en
el corazón.
Estando en la
oración le preguntaba al Señor cómo poder descansar, porque es verdad que la
situación que estamos viviendo es de tensión, de incertidumbre, de
desconcierto, y necesitamos descansar el corazón.
Cuando subí a mi celda, me encontré de frente un Sagrado Corazón de Jesús que me regalaron hace un mes. Es Jesús niño mostrando su corazón en su mano y con la otra abriendo su túnica, con una mirada serena y de total certeza.
Hasta aquí todo va perfecto, pero ¿cómo lo pongo patas? Es muy bonita la teoría... la cuestión es cómo vivirla.
En realidad,
solo tienes que traer a Jesús a tu presente. Muchas veces lo tenemos en las
nubes, allí arriba, o damos por hecho que está, o piensas que para qué molestar
a Dios, “si ya sabe lo que necesito”... Pues todo esto son trampas que te hacen
desviar la mirada de Él.
Si queremos
que Jesús sea nuestro refugio lo que tenemos que hacer es invocarle, traerle a
nuestro presente. Cuando estés pasando por un momento de miedo, dile: “Jesús,
ven conmigo”; o, si pasas un momento de incertidumbre, dile: “Jesús, ilumíname
para tomar la decisión correcta”; o, si es un momento de salir a la calle,
dile: “Jesús, guíame”...
Es hacerte
consciente de que Jesús está a tu lado para todo lo que necesites. Él quiere
ser tu refugio, pero necesita tu libertad, necesita que tú le des la mano.
Porque, sin tu libertad, no puede hacer nada. Por ello, te invito a que cojas
Su corazón, Él te lo está ofreciendo. Quiere que vivas libre y feliz, que nada
te quite la libertad.
Hoy el reto
del amor es traer a Jesús a tu presente. Ora y dialoga con Él, verás que tu
corazón descansará y todo cobrará un nuevo sentido.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
