Nos
rompió
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Desde
hace más de dos meses estamos diseñando y construyendo una App de Vive de
Cristo. Nos hace mucha ilusión, pero, con la situación que hemos vivido,
nuestro tiempo ha estado más dedicado a otras ocupaciones que requerían toda
nuestra atención.
La
plataforma nos regalaba un mes de prueba, y más tarde nos dejó renovar otro mes
completamente gratuito, que ya me pareció increíble.
Ayer
llegaba a su fin el último día gratuito, y no nos había dado tiempo a terminar
de maquetar la aplicación. De manera que no perdíamos nada: les escribimos
compartiéndoles que éramos unas monjas de clausura, les explicábamos que una
parte fundamental de nuestra vida es llevar el mensaje de Cristo a los demás, y
cómo lo hacemos de diferentes modos: desde los artículos que elaboramos
nosotras (por grabación láser, sublimación, y otras técnicas) hasta difundir su
mensaje por WhatsApp, FaceBook, Instagram... y, ahora, con una App.
Tras
presentarnos y agradecer el buen trabajo que hacen, les preguntábamos que si
podrían regalarnos un tiempo más de prueba... y en caso contrario, que nos
indicaran cómo proceder...
Tardaron
más de la cuenta, más de lo que habían tardado en contestar algunas de las
consultas del servicio técnico, por lo que se notaba que habían rebotado la
pregunta a algún jefe. Y al fin llegó su respuesta... y cómo me impresionó. No
solo era afirmativa, no solo nos amplió la suscripción gratuita de forma automática,
sino que, además, el jefe... ¡se ponía a nuestra disposición para lo que nos
pudiera ayudar!
Aquella
gratuidad me rompió... y es que la gratuidad hoy en día parece que está en
extinción, por eso quizá llega muchísimo más.
Al
instante sentí en mi corazón que el Señor bendice a los que se dan
gratuitamente. Porque era lo que despertaba en mi corazón: un deseo para ellos
de bendición, un gran agradecimiento.
Esto
es precisamente el mayor regalo que nos hace Cristo: un Amor gratuito, su
salvación gratuita, por ti, por mí; así, sin pedir explicaciones, sin
preguntarte, solo esperando que lo acojas con los brazos abiertos. Y, cuando
hemos experimentado en nuestro interior un poco de gratuidad... ¡cómo nos
rompe! Su Amor gratuito es el que hace que nosotros cambiemos, es el que nos
abre las puertas para ser libres de verdad.
Hoy
el reto del amor es tener un gesto gratuito. Si a ti te ha roto, al otro le
sucederá lo mismo, y es que el Amor no deja indiferente. Podrá ser acogido o
rechazado, pero siempre, siempre, hace mella en el otro. No hay nada que toque
más el corazón del otro que un gesto de amor gratuito.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
