Armas en silencio desde la medianoche del 27 de julio
En sus palabras tras el Ángelus dominical, el Papa
expresó su gratitud por el alto el fuego en la zona fronteriza entre Ucrania y
Rusia, escenario de un amargo conflicto desde 2014. Pero también pidió que se
llegue a "un proceso efectivo de desarme y remoción de minas".
Armas en silencio desde la medianoche del 27 de julio.
Esta es la noticia que ha alegrado a Francisco y le ha llevado a dedicar
palabras en el post Ángelus en la Plaza de San Pedro por
la estabilidad del Donbás, donde más de 13 mil personas han muerto desde el
estallido, hace seis años, de las hostilidades entre Kiev y las milicias de las
autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Luhansk que apoyan la independencia del
Donbass.
Hace dos días, el Grupo de Contacto Trilateral en Minsk, en el que participaron los representantes de Ucrania, Rusia y la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE), anunció el cese de la acción militar. Refiriéndose al acuerdo alcanzado por este grupo de negociadores, el Papa afirmó:
He sabido que un nuevo alto el fuego relativo a la zona
de Donbás fue decidido recientemente en Minsk por los miembros del Grupo de
Contacto Trilateral. Al tiempo que les agradezco esta señal de buena voluntad
dirigida a devolver la tan deseada paz a esa atormentada región, rezo para que
lo que se ha acordado se ponga finalmente en práctica, incluso mediante un
proceso efectivo de desarme y desminado. Sólo así se podrá reconstruir la
confianza y sentar las bases de la reconciliación tan necesaria y tan esperada
por el pueblo.
Al anunciar el acuerdo en un informe, la Presidencia
ucraniana dio las gracias a sus asociados internacionales, en particular a
Francia y Alemania. El cese del fuego debería allanar el camino para una nueva
reunión de negociación para una solución definitiva a la crisis.
Alessandro de Carolis - Ciudad del Vaticano
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