El
doctor José María Simón Castellví, presidente emérito de la Federación
Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC)
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
Después
de meses de la pandemia originada por el coronavirus, que remite en unas partes
del mundo mientras que empeora en otras, el doctor José María Simón Castellví,
presidente emérito de la Federación Internacional de
Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), ha recogido las lecciones
que puede aprender todo creyente.
1.-
ACEPTAR NUESTRA FRAGILIDAD
La
primera, lección que subraya el doctor Simón “es muy evidente pero que no
parece que queramos asumir completamente: el ser humano es frágil y
mortal”.
Según
el médico, esta situación “nos tendría que llevar a todos a reflexionar más
sobre la propia muerte y sobre el sentido de la vida. Esta es un don que
debemos hacer fructificar. No vivimos para nada ni morimos para nada. Estamos
siendo probados y deberíamos dar lo mejor de nosotros mismos a los demás y a
Dios. Es deseable que el día de nuestra muerte podamos presentar algunos
activos”.
2.-
PREPARAR NUESTRO ENCUENTRO CON DIOS
En
segundo lugar, invita a “estar siempre preparados para irnos de este mundo en
paz y en gracia. En cuanto a nuestra fragilidad, su existencia es tan obvia que
incluso los que rebosan de salud, esperan una larga vida e imperan sobre los
demás como dioses, un día no podrán levantarse y lo saben”.
“La
fragilidad atrae a Dios y las obras de misericordia que todos deberíamos
realizar a menudo -junto con la misión de los sanitarios, que también es un
envío del Altísimo-, atenúa los sufrimientos ajenos”.
3.-
OFRECER ACTOS DE CARIDAD
De
este modo, el doctor continúa recomendando “en estos tiempos, una visita (si
están permitidas) a un anciano solo, una llamada telefónica, un buen consejo,
una caja de bombones o unas flores…”.
Estos
gestos, subraya, “pueden reparar en parte la soledad de los que están en las
prisiones de la enfermedad o la vejez. Estas condiciones son en las que delega
ordinariamente Dios para pasar de este mundo al otro”.
4.-
PURIFICAR CUERPO… Y ALMA
El
doctor Simón considera que las normas higiénico-sanitarias adoptadas para
evitar el coronavirus son muy útiles para no enfermar. “Yo creo que incluso nos
servirán para sufrir menos resfriados, gripes o toxiinfecciones alimentarias
por E. coli en este mismo verano en el hemisferio norte”.
“El
distanciamiento interpersonal, la buena ventilación de las estancias, el
frecuente lavado de manos y el uso de máscaras es muy útil para cortar la
cadena de transmisión del virus que produce la epidemia. Incluso en el interior
de las iglesias y en funciones religiosas se toman medias prudenciales de este
tipo. Sin embargo, no hay que olvidar que somos cuerpo y alma y que esta debe
también limpiarse prioritariamente antes de presentarnos ante Dios hoy y
siempre”.
5.-
CAMBIO DE VIDA
Por
último, el doctor Simón considera que “esta epidemia puede tomarse también como
una oportunidad para cambiar de vida y de sistema de vida a mejor. Es un
aviso-oportunidad para todos, un castigo para algunos, una gran prueba para
muchos y quizá para otros un regalo. Pienso en una paciente concreta, viuda
mayor muy piadosa que deseaba irse con Dios y con su familia. A ella le ha ido
bien”.
El
cardenal Peter Turkson, presidente de la comisión vaticana COVID-19 creada por
el Papa Francisco, reafirmaba recientemente algunos elementos de la Doctrina
Social que tienen toda lógica.
“Es
mejor invertir en sanidad que en armas, promover la paz, afrontar con valentía
la crisis económica priorizando los empleos y cuidar más de la Creación”,
concluye el doctor.
Fuente:
Aleteia/Team
