La
pierna que me faltaba
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Israel
y yo estamos juntas en el Noviciado; te voy a compartir unas cuantas
situaciones cotidianas:
Llega
la hora de fregar una sala, cogemos dos fregonas y nos encontramos una fregando
de arriba abajo y otra de izquierda a derecha.
-¿De
qué color es esto?- nos preguntan. A lo que una responde verde y la otra azul.
Si
vamos a coger un mueble para llevar entre las dos, una lo lanza para un lado y
la otra para el otro.
¿Las
alturas? Una se sube por los tejados y a la otra hay que agarrarla para que
mire por la ventana.
Cuando
vemos una máquina, una, a un golpe de vista, ha estudiado todos los mecanismos
que la hacen funcionar... y la otra la pone en marcha “para ver qué hace”.
Si
tenemos que ordenar, una lo hace de una manera y la otra de otra; o si tenemos
que elegir qué hacer y hablamos a la vez... ¡las respuestas son completamente
diferentes!
Puede
parecer que somos... completamente opuestas, pero somos totalmente
complementarias, porque, a donde una no llega, llega la otra, y juntas llegamos
a la Meta.
Vivir
en clausura o en comunidad hace que el Señor sea el que te ponga a los hermanos
que quiere que te acompañen a lo largo del Camino. Aunque puede parecer más
fácil, ante lo “opuesto”, ir en otra dirección o buscar otra alternativa... de
hecho, es lo que me salía al principio.
Ahora
nos reímos cada vez que se da una situación de opuestos, porque, de la mano del
Señor, hemos aprendido a amar nuestro límite y a descubrir que, caminando con
el “opuesto”, ese límite no existe, pues se da continuidad ilimitada. Y es que
lo que nos une es mucho mayor que lo que nos separa. Cuando te une Cristo, todo
lo demás se pone al servicio del bien común. La unidad en la diversidad da
lugar a la comunión.
Mañana
Israel pasará a Comunidad. Tranquilo, que no se va a otro sitio, sino que acaba
su etapa de formación en el Noviciado. En muchos momentos me quedo mirándola y
doy gracias al Señor por el camino que ha hecho en nosotras, por haberme puesto
cerca la otra pierna que necesito para caminar.
Seguro
que tienes una persona diferente a ti cerca, en el trabajo, en clase... nadie
está a tu lado por casualidad.
Hoy
el reto del amor es que pidas al Señor descubrir sus dones y no pensar que las
diferencias te van a separar, sino que esas diferencias son un complemento
para, juntos, llegar más lejos. No te rindas, y hoy vuelve a intentarlo desde
el amor. Yo he encontrado la pierna que me faltaba. Gracias, Israel, por tanto.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
