Poder
calorífico
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En
el refectorio (comedor) tenemos una pequeña estufa de pellets. Cuando nos la
regalaron, me resultó tan curioso que unas pequeñas virutillas (que más bien
parecían pienso para conejos) dieran tanto calor, que me puse a investigarlo.
¡Me
pareció algo impresionante! Resulta que los pellets tienen un poder calorífico
más fuerte que el de un tronco de madera, más que el de briquetas (madera
prensada) ...
Esto
quiere decir que, al quemarse muchas de estas pequeñas virutas, emiten mucho
más calor que un solo tronco grande de madera. ¡Aquello me hizo pensar!
Y
es que lo mismo sucede con el amor: da mucho más calor pequeños gestos amor,
pero continuos, que un “gran gesto,” pero aislado.
Así
es el Amor de Cristo: constante, pero, a la vez, es tan sencillo, que solo
cuando tenemos unos ojos atentos lo podemos descubrir. A veces podemos estar
esperando algo “tan grande” de Él, que nos perdemos todas las cosas que cada
día realiza en nuestras vidas. ¡Él quiere llenar de calor todo nuestro día!
Finalmente,
creo que se equivocaron... ¡lo que tiene mayor poder calorífico es el Amor! Y
es que, cuando descubrimos el Amor de Cristo en las pequeñas cosas, nos damos
cuenta de que Él transforma cada detalle en algo grande.
Hoy
el reto del amor es estar atento a esos pequeños gestos. Disfruta de esas
pequeñas cosas que Cristo hoy te va a regalar, y deja que su Chispa prenda en
ti, para que tu propia vida esté llena de gestos que den calor a los demás.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
