Parque
multi-aventura
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En
el Monasterio llevamos ya bastante tiempo de obras para poner el ascensor.
El
otro día tenía que subir al desván a dejar mi ropa. Iba muy cargada, apenas
veía los escalones. Lo mejor fue que, al llegar arriba del todo, ¡descubrí que
aquello era intransitable!
El
descansillo estaba cruzado de cables como si fueran las lianas de la jungla.
Por añadir emoción, había vigas de madera y hierro tiradas de cualquier forma
por el suelo, cual troncos de árboles tronchados. Y, para rematar, justo
delante de la puerta a la que me dirigía... un enorme baúl de plástico duro,
lleno hasta arriba de herramientas, que impedía cualquier movimiento de la
puerta.
Y
ahí estaba yo, con mi hatillo de ropa, sin poder dejarlo en ningún sitio por el
polvo, dudando si dar media vuelta o si convertirme en la versión monástica de
Indiana Jones...
Justo
en ese momento, la voz de una hermana sonó a mis espaldas:
-¡Hola! Me he imaginado que venías a ver cómo van las obras, así que, ¡vengo a verlas contigo!
-¡Hola! Me he imaginado que venías a ver cómo van las obras, así que, ¡vengo a verlas contigo!
-La
verdad es que yo venía a dejar mi ropa...
-¡Ah,
pues, venga, que te ayudo!
Entre
las dos, fuimos sorteando obstáculos, movimos el baúl, dejamos la ropa, ¡¡y nos
fuimos a ver los avances del ascensor!!
Al
orarlo me di cuenta de que, con la llegada de esta hermana, lo que era un
cúmulo de problemas se transformó en una aventura de la que disfrutar juntas.
Yo sola no lo habría conseguido; con ella, ¡hasta fue divertido!
Del
mismo modo, Cristo no da las indicaciones “desde arriba”, sino que quiere
afrontar los desafíos de nuestra vida con nosotros, a nuestro lado. Por eso se
hizo hombre: para poder entenderte. Para sentir con el mismo corazón que
sientes tú. Para poder hacer equipo contigo.
Cristo
no hará desaparecer el baúl que bloquea la puerta. Y quizá no le veas
moviéndolo... pero Él pone miles de “angelitos” a tu alrededor para que sean
Sus manos y Sus pies. ¿Y tú? ¿Te animas a ser un destello de Su amor en tu mundo?
Hoy
el reto del amor es hacer equipo con el Señor. Te invito a que, a lo largo de
la jornada, no vivas en solitario. Ante una decisión, no digas “¿Qué hago?”,
sino “¿Qué hacemos, Señor?”. Hoy estate atento a Cristo. Él está deseando
ayudarte... ¡y también espera tu ayuda para que seas Su ángel ante quien está a
tu lado! Al fin y al cabo, ¡eso es un equipo! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
