La
tarde del día 5 de octubre, el Papa Francisco ha presidido el consistorio donde
han sido creados trece nuevos cardenales de la Iglesia Católica
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| El Papa Francisco y los nuevos cardenales |
El
Papa Francisco dirigiéndose a todos los fieles, y principalmente a los
cardenales, centró su homilía en la compasión como actitud fundamental en la
vida de Jesús. “La compasión del Señor no es una actitud ocasional y
esporádica, sino constante, es más, parece ser la actitud de su
corazón, en el que se encarnó la misericordia de Dios”.
Redentor en la compasión
Recordando
el texto del evangelio de Marcos 1, 40-42, con el leproso que le suplica de
rodillas: “Si quieres, puedes limpiarme”. En este gesto, afirma el Papa “y en
estas palabras está la misión de Jesús Redentor del hombre: Redentor en la
compasión. Él encarna la voluntad de Dios de purificar al ser humano enfermo de
la lepra del pecado; Él es la “mano extendida de Dios” que toca nuestra carne
enferma y realiza esta obra llenando el abismo de la separación”.
Jesús busca a las personas
descartadas
El
Papa subraya esta actitud constante de Jesús: “va a buscar a las personas
descartadas, las que ya no tienen esperanza. Como ese hombre paralítico que, durante
treinta y ocho años, postrado cerca de la piscina de Betesda, esperando en vano
que alguien lo ayude a bajar al agua (cf. Jn 5,1-9)”.
Para
el Papa, la compasión es un elemento que “siempre ha estado en Dios, impresa en
su corazón de Padre. Lo vemos en la historia de la vocación de Moisés, cuando
Dios le habla desde la zarza ardiente y le dice: «He visto la opresión de mi
pueblo en Egipto y he oído sus quejas [...]; conozco sus sufrimientos» (Ex 3,7)”.
La compasión y los
ministros de la Iglesia
Francisco
insiste en que Dios está lleno de compasión. Sin embargo, constata que “lo
humano está muy desprovisto de ella, y le resulta lejana. Dios mismo lo dice:
«¿Cómo podría abandonarte, Efraín, entregarte, Israel? […] Mi corazón está
perturbado, se conmueven mis entrañas. […] Porque yo soy Dios, y no hombre;
santo en medio de vosotros, y no me dejo llevar por la ira» (Os 11,8-9)”.
Esta falta de compasión también está presente en los discípulos de Jesús.
Por
eso, el Papa recuerda que “el papel que ocupamos no es suficiente para hacernos
compasivos, como lo demuestra el comportamiento del sacerdote y el levita que,
al ver a un hombre moribundo al costado del camino”, muestran actitudes de no
compasión.
Luego,
el Papa preguntó a todos los fieles, pero principalmente a los Cardenales:
¿Está viva en vosotros esta conciencia, de haber sido y de estar siempre
precedidos y acompañados por su misericordia? (…) ¿Tenemos viva en nosotros la
conciencia de esta compasión de Dios hacia nosotros? (…) ¿Tengo compasión de
ese hermano, de ese obispo, de ese sacerdote? ¿O destruyo siempre con mi
actitud de condena, de indiferencia?
Para
el Papa, “La capacidad de ser leal en el propio ministerio depende también
de esta conciencia viva”. E insiste: “Muchos comportamientos desleales de
hombres de Iglesia dependen de la falta de este sentido de la compasión
recibida, y de la costumbre de mirar a otra parte, la costumbre de la
indiferencia”.
Finalizó
la homilía invitando a los fieles a pedir “la gracia de un corazón compasivo,
para que seamos testigos de Aquel que nos miró con misericordia, nos eligió,
nos consagró y nos envió a llevar a todos su Evangelio de salvación”.
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del Vaticano
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