Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Aunque parezca increíble... ¡hemos terminado el calendario! Cuando exportábamos el PDF para enviarlo a la imprenta, me parecía impensable que lo tuviéramos tan pronto... pero es que, con los meses que nos vienen por delante... ¡era necesario!
Sin embargo, antes, decidimos imprimir una versión casera por si era necesario corregir alguna errata, y para hacernos una idea de cómo iba a quedar. El caso es que ahí sí que me sorprendió. Lo primero que me surgió fue decir:
-Pero,
Lety... esa portada... comparada con la vida que tiene dentro... me parece un
poco sosa, ¿no crees? (Es que la portada es sencillamente la fachada de nuestro
monasterio al óleo).
Y,
entre Lety y Joane, se reían comentado:
-Es verdad, pero es lo mismo que sucede en la realidad: si solo ves la fachada del monasterio, no te imaginas la Vida que hay dentro; solo ves piedra, antigüedad... una “fachada”, pero, cuando te adentras en el interior... ¡la cosa cambia!
¡Me
convencieron en el momento! Y además me encantó la parábola, porque es cierto,
cuántas veces sucede que nos quedamos en la “fachada” de una persona: que si es
seria, o antipática, que parece tímido... pero por la fachada no se conoce a
nadie.
Todos
podemos ser sorprendentes cuando nos abrimos a compartir desde adentro. Nuestra
fachada podrá ser de una forma o de otra, pero lo que da vida a otro, lo que
hace que nos encontremos entre nosotros, es compartir lo que realmente llevamos
en el corazón.
Cristo
en su “fachada” era aparentemente solo un hombre, y sin embargo, todo el que se
acercaba a Él, como mínimo se daba cuenta de que era alguien muy especial, y
nosotros sabemos que Él es Hombre y Dios. Y, del mismo modo, Él nunca se hizo
problema con la “fachada” de nadie, no tuvo reparo en acercarse a los
pecadores, a los enfermos, a los que los demás desechaban...
Cristo
sabe que en cada fachada hay una puerta, y esa es a la que Él llama
continuamente para llenar de Vida todo el interior, para llenar de Vida nuestro
corazón.
Hoy
el reto del amor es lanzarte a compartir con esa persona que crees que solo
tiene fachada. Empieza hablando tú, abriendo tu corazón, empatiza facilitando
que también ella pueda abrirse. ¡En todos hay mucho más de lo que vemos!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
