Mira cómo la Iglesia ayuda a las personas con trastornos mentales a no
sentirse aisladas
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| Julian Kumar / GODONG FR405012B |
Entre
enfermedades neurológicas y psiquiátricas, el 63% de los enfermos que llegan a
Lourdes, el santuario mariano de los Pirineos franceses, tiene una patología de
tipo mental. Para los peregrinos menores de 34 años, esta situación afecta al
12%.
“Es un fenómeno
en constante crecimiento y como médicos y como asociaciones debemos hacernos
cargo cada vez más de estas nuevas problemáticas”, explica Federico Baiocco,
responsable nacional de los médicos de la Unitalsi.
En el año 2018,
esta asociación italiana dedicada a los enfermos y a su transporte a
santuarios, informaba que los enfermos eran en un 54% afectados por
enfermedades cardiovasculares, en un 33% por enfermedades neurológicas y en
otro 33% por enfermedades del tejido conectivo.
El 27% estaba
afectado por enfermedades psiquiátricas. Además hay un gran elenco de otras
patologías que a menudo se añaden en los mismos pacientes.
“El dato referente a enfermedades psíquicas es el
más nuevo, que debe hacer reflexionar, que reclama todavía más el
valor de la acogida”, explica Baiocco a La
Repubblica.
La depresión afecta
también a jóvenes: si del total de los enfermos transportados a Lourdes por la
organización italiana sólo el 8% tienen menos de 34 años, en el caso de las
enfermedades relacionadas únicamente con la psique el porcentaje de menores de
34 es el 12%.
Un problema emergente
La Unitalsi, pero también toda la Iglesia,
se está adaptando a este nuevo fenómeno que golpea a los jóvenes y los aísla.
Las comunidades tratan de acompañarlos y de acoger esta fragilidad, de manera
que a la enfermedad no se le añada la vergüenza o la dificultad al comunicar la
propia condición.
“Una de las riquezas de la
peregrinación a Lourdes -explica Baiocco- es poder compartir la propia
enfermedad con los demás, romper el silencio, la incomodidad de la propia
condición. Y esto vale también para los más jóvenes. Para nosotros esta
incomodidad psíquica en aumento requiere todavía más el valor de la acogida”.
Entre las causas, las
redes sociales que absorben mucho tiempo a los adolescentes pero también a los
jóvenes más adultos y que a veces crean un distanciamiento de la realidad que
se vuelve patológica.
“Los chicos tienen una gran
capacidad de comunicación que sin embargo a menudo no llega a lo profundo -dice
Baiocco al HuffPost. Como
médicos, como agentes sanitarios, como asociaciones debemos ser capaces de
estar al lado de las personas frágiles, también haciendo frente a esta nueva
realidad”.
Lucandrea Massaro
Fuente:
Aleteia
