Escucha
la vocecita
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
hábito consta de una túnica que va ceñida con un cinto y, colgado a este, un
rosario grande.
El
rosario está hecho de cuerda trenzada y bolas de madera. Me encanta tenerle
entre las manos, es como dar la mano a María, ir agarrada a Ella.
Sin
embargo, ayer, al pasar las bolas rezando, me di cuenta de que, junto a una
bola, la cuerda estaba a punto de romperse. La miré más detenidamente y, en
efecto, solo quedaba un hilo sujetando la bola.
Una
vocecita me dijo en mi interior: “Cose el cordón y así no perderás la bola”.
Pero
te puedes imaginar lo que hice... Contesté a la vocecita: “Bah, eso no va a
pasar, todavía dura hasta que se rompa”. Aunque, inmediatamente pensé: “Como se
me rompa y la pierda, solo me queda el camino de lamentarme por no hacer caso a
la vocecita”.
Ya
por la tarde, en la oración, volví a coger en mis manos el rosario, y de nuevo
me encontré el cordón casi roto. Miré al Sagrario y le di gracias al Señor por
esta vocecita, porque ella es la que muchas veces me avisa de lo que está mal y
bien, me dice “No hagas esto” o “Haz lo otro”, me ofrece amar en vez de dar
paso al egoísmo, disculpar en vez de juzgar... Siempre me indica dónde está el
bien para que lo elija, o me muestra el mal para que lo rechace.
Esa
vocecita la llevamos dentro y, ¡qué felices somos cuando la escuchamos y la
seguimos!, porque siempre nos lleva al camino del amor.
Esa
vocecita solo puede venir del Señor, que en ningún momento te abandona y
siempre está a tu lado, mostrándote el camino para ser feliz. Además, si
quieres comprobar que esa vocecita viene del Señor, descubrirás que siempre va
acompañada de gozo y paz.
Hoy
el reto del amor es escuchar y seguir esa vocecita interior que en el día te
dirá: “no hagas eso, que luego...”, o “Haz esto, que...”. Se puede presentar de
mil maneras, ¡estate atento a ella!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
