Dom. Pentecostés (Ciclo C)
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos días, sed bienvenidos a la celebración del día
del Señor.
Hoy con la solemnidad de Pentecostés concluimos el
tiempo de Pascua. Durante cincuenta días la Iglesia nos ha anunciado que el
Señor ha vencido al pecado y a la muerte y ha llevado hasta la gloria nuestra
humanidad. Con el Don del Espíritu, que hoy recibimos, este anuncio se hace
vida en nosotros, pues Él nos da a participar de la victoria de Cristo y nos
capacita para ser sus testigos.
Hoy, también, igual que a los primeros discípulos los
reunió en torno a sí en Pentecostés, también nos reúne a nosotros para que acojamos
en la fe el mismo Don del Espíritu. Dispongámonos a la celebración.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
Cristo vive en la Iglesia por el Don del
Epíritu; los cristianos vivimos injertos en Cristo por la unción el Espíritu; la
comunidad cristiana puede llevar adelante la misión de Cristo gracias al Espíritu
…
El Espíritu es el que hace que la obra de
Jesucristo continúe en la Iglesia y se realice en cada uno de nosotros. Y, sin
embargo, para la mayoría de los cristianos es un gran desconocido.
Escuchemos con atención las lecturas que hoy
se nos proclaman y en compañía de María, la gran catequista de la Iglesia,
dejemos que resuenen en nuestra alma para que podamos reconocer la acción
misteriosa del Espíritu en nuestras vidas.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada petición
respondemos: ¡Desciende sobre nosotros,
Espíritu Santo,!
- Por la Iglesia extendida
por el mundo, de modo particular, por el Papa, los obispos y los sacerdotes,
para que por el Don de Pentecostes renueve su vocación misionera. OREMOS.
- Por las grandes multinacionales que mueven la economía del mundo,
para que lejos de buscar el máximo benefico promuevan un trabajo justo. OREMOS.
- Por los movimientos
apostólicos, sea cual sea su carisma, para que impulsados por la gracia del
Espíritu sean creativos a la hora de desarrollar su compromiso evangelizador. OREMOS.
- Por los pobre, necesitados y marginados; por
los enfermos, los ancianos y abandonados; por las familias rotas, por las que
viven en precariedad laboral y por las que viven en conflicto, para que el
Espíritu sea el Padre amoroso que les consuele y fortalezca.
OREMOS.
-
Por los que formamos parte de nuestra
comunidad parroquial, para que profundicemos en las relaciones fraternas y
avancemos en el compromiso evangelizador en favor de nuestros pueblos. OREMOS.
ORACIÓN FINAL
Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo,
te damos gracias, porque al descender sobre
nosotros,
nos has traido el máximo bien que pudiéramos
esperar:
a Jesucristo, nuestro Hermano y Señor.
Don en tus dones espléndido,
¡Cuántas gracias deberíamos darte
por los dones con los que nos bendices!
Y, sin embargo, Espíritu Santo,
ni te lo agradecemos
ni tan siquiera nos reconocemos bendecidos
por Ti.
Padre amoroso del pobre,
compadécete de nuestra ceguera
y derrama la gracia de la fe sobre nosotros.
Esa fe que permite reconocer tus dones
Y que los sabe hacer efectivos por la
caridad.
Espíritu Paráclito,
Espíritu que vienes a nosotros desde la
gloria divina,
danos tu gracia y conviértenos
en testigos de Cristo allí donde nos
encontremos.
Haz que los que vean nuestro testimonio
y oigan nuestro anuncio
reconozcan la proximidad de Cristo en sus
vidas.
Amén.
