¿Hoy
se te avecinan lluvias?
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer,
mientras cantábamos en Vísperas, me fijé en el paragüero de la capilla. Está
justo en la puerta por la que entra la gente cuando quiere compartir alguno de
nuestros ratos de oración.
Era
increíble, porque ayer el paragüero estaba repleto. Y, al terminar, cuando ya
se habían ido todos, el paragüero seguía igual de lleno. Nosotras no los
ponemos ahí, sino que debe de ser que algunas personas, al entrar, lo dejan
ahí, y después se lo olvidan.
“¡Qué
fuerte!”, pensé para mis adentros, “¡Eso mismo es la oración!”.
Sí,
porque, ¿cuántas lluvias caen todos los días sobre nosotros?: que si aquella
frustración, que si no he dado la talla, o aquella expectativa, aquello otro
que me genera miedo, o que no sé cómo afrontar... ¡Son tantas las tormentas a
nuestro alrededor!
Y,
por ello, llegamos con nuestro paraguas: con nuestras defensas, con esa coraza
para no mostrarnos débiles, con aquella máscara que ofrece al mundo la imagen
que nos gustaría dar...
Con
todo esto llegamos a la oración, pero ahí todo cambia. Sí, porque hemos llegado
ante Jesús, ante el Amor en persona, que nos vuelve a recordar en el corazón
una y otra vez que hemos sido creados para ser amados y para amar. Y así, por
pocos minutos que pasemos en su Presencia, todas esas barreras, todos esos
nubarrones, se van desvaneciendo...
Su
Amor genera tal confianza en nuestro interior, que nos suelta el corazón para
poder amar y entregarnos sin reservas. ¡Así es Cristo!
De
esta forma, no salimos iguales: allá dentro se han quedado los paraguas, y
fuera ya no se ven más lluvias. Sí, porque puede que no cambien las
circunstancias, pero con Cristo todo se vive de forma diferente.
Hoy
el reto del amor es entregar tu paraguas al Señor. Consagra para el Señor cinco
minutos de tu día, resérvalos ya y apunta la cita para no ir dejándolo.
Preséntate ante Él y deja que su Amor vaya soltando tus barreras hasta que
puedas dejar allí tu paraguas y tus tormentas.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
