Los
tres clavos
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
-¿Me
ayudas a abrir el coco?
Menuda
propuesta... Tenía el coco duro, duro sobre mis manos y, sinceramente, ¡nunca
había abierto uno! Uff, ¿cómo lo podría hacer? ¡Tendría que coger una sierra!
Al
poco, Lety apareció con un clavo y un martillo. Segura de mí misma, pero sin la
más ligera idea de lo que estaba haciendo, empecé a golpear el coco sin reparar
en el uso del clavo. No había manera de abrirlo. Me rendí y tuve que pedir
consejo.
-Primero
pon el clavo en las tres marcas pequeñas que tiene y haz tres agujeros;
después, vacía el agua que tiene dentro -me explicó.
Hice
como me dijo: con cuidado, el clavo fue entrando en los agujeros. Una vez
abiertos, pude sacar el líquido del interior y después, martillo en mano...
-¡Pom,
pom, pom! ¡Crack!
Apenas
comencé a golpearlo, se hizo una pequeña grieta, después otra, y se fue
resquebrajando hasta que se abrió en trozos pequeños. ¡Coco listo!
Cuando
queremos romper el cascarón de alguien que tiene un problema, una
dificultad..., para llegar a su interior, a consolarle en su sufrimiento, a
veces nos acercamos con el martillo y nos encontramos con una cáscara
irrompible. Sentimos que nuestras palabras, nuestros gestos no llegan a su
interior.
Primero
hay que abrir tres pequeños agujeros para que después sea posible llegar al
interior. Y, para abrirlos, hay tres clavos: la oración, el respeto y el amor.
Son las claves fundamentales para abrir “el coco” de las personas que tanto
queremos, atravesar su cáscara y llegar a su corazón.
Oración:
para escuchar al Señor en cada paso a dar y acercarte de Su mano, con Su mirada
y Sus sentimientos.
Respeto:
para ver a la otra persona, permanecer a su lado sin querer acelerar sus
tiempos.
Amor:
desde un amor como el de Cristo, gratuito, que no pide nada a cambio.
Con
estos tres clavos, fe y paciencia, la cáscara se irá agrietando, resquebrajando
y, finalmente, rompiendo hasta llegar a tocar el corazón que tan inaccesible se
te hace.
Hoy
el reto del amor es que hagas tres agujeros a un “coco” que tengas cerca: ora
por esa persona, dile que la quieres; después, respeta su reacción y permanece.
Puede que tengas que hacer estos agujeros más de un día hasta que se abra el
coco por completo. No te canses de amar.
VIVE
DE CRISTO
