El
Papa invita a los participantes del Capítulo General de la Orden Hospitalaria
de San Juan de Dios a “centrar nuestra atención en tres temas: discernimiento,
cercanía-hospitalidad y misión compartida”
El
Papa Francisco comienza su discurso agradeciendo al Superior General de la
Orden Hospitalaria sus palabras y les invita a centrar su atención en tres
temáticas.
Discernimiento
Para
el Papa Francisco el discernimiento es una actitud fundamental en la vida de la
Iglesia y en la vida consagrada. Para ello les invita a discernir mirando al
pasado, pasando por el presente y levantando la vista al futuro.
El
Santo Padre afirma que el discernimiento radica en una dimensión histórica, por
eso los invita a que “mirando al pasado, el discernimiento lleva a la
purificación de nuestra historia y de nuestro carisma, a separar el grano de la
paja, a fijar nuestra atención en lo que es importante. Mirando al presente, el
discernimiento impulsa a vivir el momento actual con la pasión que debe
caracterizar la vida consagrada, ahuyenta la rutina y la mediocridad, y
transforma la pasión por Cristo en compasión. Mirando al futuro, el
discernimiento les permitirá seguir haciendo fecundo el carisma de la
hospitalidad y del cuidado, enfrentando los nuevos desafíos”.
Deseo,
expresa el Papa, “que este Capítulo quede en el corazón y en la memoria de su
Congregación como una experiencia de diálogo y de discernimiento, en la escucha
del Espíritu y de los hermanos y colaboradores, sin ceder a la tentación de la
autorreferencialidad”.
Cercanía – hospitalidad
El
Papa Francisco insiste a los miembros del Capítulo que la “pasión y compasión
son energías del Espíritu que darán sentido a su misión hospitalaria, que
animarán su espiritualidad y darán calidad a su vida fraterna en comunidad”.
Les
recuerda la imagen de la Parábola del Buen Samaritano (cf. Lc 10,15-37), que
presenta a un hombre con pocas pertenencias, pero a quien “la urgencia de
tender la mano al que lo necesita le lleva a posponer sus proyectos y a
interrumpir su camino. La inquietud por la vida amenazada del otro hace que
emerja lo mejor de su humanidad, derramando con ternura aceite y vino sobre las
heridas de ese hombre medio muerto”.
“En
este gesto de pura alteridad y de gran humanidad se encierra el secreto de su
identidad hospitalaria” afirma el Papa.
Para
el Papa Francisco, algo bien importante son las estructuras con que cuenta la
Orden para dar su servicio: “En este contexto les pido un sereno discernimiento
sobre las estructuras. Sus estructuras han de ser “posadas” –como la de la
parábola del Samaritano– al servicio de la vida, espacios en los que
particularmente los enfermos y los pobres se sientan acogidos”.
Globalizar una solidaridad
compasiva
Les
anima a ampliar su servicio: “Les pido que creen redes “samaritanas” en favor
de los más débiles, con atención particular a los enfermos pobres, y que sus
casas sean siempre comunidades abiertas y acogedoras para globalizar una
solidaridad compasiva”.
Misión compartida
El
Papa constata la falta de vocaciones en la vida religiosa y expresa su
confianza en que “el Espíritu suscita siempre una renovada fecundidad que pasa
por un adecuado discernimiento e incrementa la formación conjunta, de tal forma
que religiosos y laicos tengan un corazón misionero que salta de gozo al
experimentar la salvación de Cristo… corriendo el riesgo de ensuciarse en el
lodo del camino (cf. Evangelii gaudium, 45)”.
El
Papa finaliza su discurso invitándolos a salir: “Salgan de ustedes mismos, de
sus limitaciones, de sus problemas y dificultades, para unirse a los demás en
una caravana de solidaridad. Que sus jóvenes profeticen y sus ancianos no dejen
de soñar (cf. Jl 3,1). Los acompaño con mi bendición; y, por favor, no se
olviden de rezar por mí”.
Manuel
Cubías - Ciudad del Vaticano
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