El
hallazgo del «bajo tu amparo» en un papiro egipcio del siglo III demostró que
la devoción a María es bastante anterior a lo que afirmaba la crítica
protestante
¿Qué movió al
Papa a elegir el «Bajo tu amparo» como la oración mariana que propuso a todos
los fieles para rezar durante todo el mes de octubre, junto con el rosario y la
oración al arcángel san Miguel? El texto de la oración es, sin duda, adecuado a
la intención del Papa: pone a los creyentes bajo el amparo de María ante las
necesidades, y le pide que los libre del peligro.
Pero esta
pequeña composición tiene, además, otro valor: es la oración más antigua que se
conoce de las dirigidas a la Virgen. Según los estudiosos, data del siglo III,
y probablemente de en torno al año 250.
Este hecho
quedó de manifiesto a mediados del siglo XX, después de que en 1938 la
biblioteca John Rylands de Manchester –dueña de una amplísima colección de
códices del Nuevo Testamento– publicara el hallazgo de un papiro de origen
egipcio que contenía este texto en griego. Este papiro se encontraba dentro de
un lote comprado en Egipto más de 20 años antes por esta institución.
En el texto, de
diez líneas, estaba escrito este texto: «Bajo tu misericordia nos refugiamos,
oh madre de Dios. No desprecies nuestras oraciones en la desgracia, sino
líbranos del peligro; tú la única pura y la (única) bendita». Dado que el
papiro estaba roto en algunos trozos, el texto se ha reconstruido utilizando la
misma oración en copto, que los cristianos egipcios han mantenido sin cambios
desde la época en que se compuso y en que, supuestamente, se puso por escrito.
Mejor «bajo tu
misericordia»
Como explica el
escritor y apologeta italiano Vittorio Messori en su libro Hipótesis
sobre María, se trata de un tropárion o breve himno
añadido al final de una liturgia ya que, dentro de la misma, nunca se dirige
una oración a la Virgen. Este uso del texto corresponde al uso que todavía se
le da hoy al «bajo tu amparo», que es una de las antífonas marianas que se
propone después del rezo de completas en la liturgia de las horas.
Como puede
observarse, la traducción literal del griego («bajo tu misericordia») difiere
de la que pasó al latín, «sub tuum praesidium» o «bajo tu amparo». «El
término griego traducido como praesidium –explica Messori–
indica, en realidad, literalmente, la cualidad de quien “tiene buenas
entrañas”. Es el mismo término que el Evangelio utiliza para describir la
conmoción “hasta las entrañas” de Jesús», la compasión del buen samaritano y la
turbación del padre al ver regresar al hijo pródigo. «Desde el principio el
instinto de los creyentes ha reconocido en María a la que está más cerca de la
misericordia divina».
Una prueba de
la solidez del culto a María
Con el
descubrimiento del papiro, se produjo una pequeña revolución en la mariología.
Hasta entonces, en la Iglesia católica se consideraba que seguramente fuera una
antífona de la época de Carlomagno, pues la referencia más antigua de ella se
remontaba al siglo IX. Pero al retratarse su datación al siglo III y
convertirse así en la oración mariana más antigua, «ese pequeño y mal
conservado trozo de material de escritura, con aquellas letras griegas,
desmentía todo lo que habían afirmado los teólogos de la Reforma»: que el culto
a María era un añadido tardío y ajeno al cristianismo original.
Tal vez fuera
consciente de estas implicaciones C. H. Roberts, el papirólogo que hizo público
el hallazgo en 1938; nada menos que 21 años después de la adquisición del
papiro. Protestante convencido, aseguró que el papiro seguramente era tardío.
Era incapaz de imaginar otra cosa distinta a que esa oración fuera fruto de un
desarrollo mariológico alejado de los inicios de la Iglesia.
«Fueron sus
mismos colegas –relata Messori– quienes lo desmintieron y hoy hay unanimidad en
el reconocimiento de que ese texto no puede remontarse más allá del siglo III».
De lo cual se deduce que esa oración, que está escrita como si de una estampa
se tratara, debía datar de un tiempo antes y estaría ya extendida y consolidada
por aquel entonces.
El privilegio
de María
Hasta que se
descubrió el papiro con el Sub tuum praesidium, de hecho, se
excluía la posibilidad de que hubiera podido existir el culto oficial a María
antes del Concilio de Nicea, en el año 325. Más significativo aún resulta que
en la oración de utilice la expresión «madre de Dios», un concepto que muchos
excluían que hubiera podido existir de forma oficial antes del Concilio de
Éfeso, en el 431.
Con todo
–subraya Messori– el descubrimiento de la antigüedad de esta oración no solo
permitió demostrar que la devoción a María es mucho más cercana a los orígenes
del cristianismo de lo que se creía hasta entonces. En sus escasas 30 palabras,
hay además indicios de algunos rasgos de esta devoción que luego se han
incorporado en la teología católica pero que han sido criticados en ámbitos
protestantes.
Por ejemplo, se
habla de «la única pura y la (única) bendita», sugiriendo que en María hay una
pureza que no se encuentra en ningún otro creyente o santo. Es decir, se apunta
al «”privilegio mariano” que siempre ha suscitado reacciones fuera del
catolicismo (y, desde hace algún tiempo, también dentro) como si fuese una
categoría elaborada según visiones teológicas abusivas, tardías, separadas de
la sobriedad del cristianismo primitivo». Invocaciones similares, además, se
han encontrado en textos muy antiguos de «todas las iglesias orientales, desde
las jacobita hasta la etíope».
Otra de las
características importantes de esta invocación a María es que no se la
considera simplemente una intercesora ante Dios, sino poseedora de al menos un
cierto poder de intervención: «líbranos del peligro», está escrito en el
papiro. Como dice el autor, «”semillas” de un desarrollo ulterior, que se
proyectaría en los dos milenios» siguientes.
María Martínez
López
Fuente: Alfa y
Omega
