Millones de labios han moldeado
el pilar sobre el que, según la tradición, la Virgen se le apareció al Apóstol
Santiago en Zaragoza. Es el epicentro de la Basílica del Pilar
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Los fieles solo pueden tocar una pequeña porción
de la columna de jaspe que se venera en la Basílica del Pilar
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España
lleva comiéndose a besos una de las rocas sagradas más veneradas del mundo: El
Pilar que da nombre a la advocación mariana nacida a orillas del Ebro. Es una
enigmática columna pétrea que, a puro de recibir besos durante siglos, está
literalmente «comida».
Sus
orígenes están rodeados de misterio. Muy poco hay documentado sobre esta
columna de jaspe, más allá de los elementales datos sobre sus dimensiones y la
evidencia de que acabó convertida en pieza central de devoción a la Virgen del
Pilar.
Las
referencias documentales constatan que en la Edad Media ya era venerada por las
gentes que acudían al templo dedicado a esta advocación mariana. Pero nada se
sabe de cómo llegó hasta allí, de cuál era su origen y de qué fue de ella hasta
que quedó instalada como epicentro de la iglesia dedicada a la Virgen del
Pilar.
A
la roca le faltan cinco centímetros. Ese es el tamaño aproximado, según
diversas fuentes, del hundimiento que presenta la piedra en la parte en la que
es venerada. Es la mella que le han causado los millones de besos que se han
posado sobre ella en el único punto de esta roca que los fieles pueden
alcanzar.
Tan
solo una minúscula porción de este pilar de mármol está al alcance del público.
La columna está recubierta de bronce y plata, pero en su parte posterior queda
a la vista una pequeña parte de ella, la que queda al descubierto para que
pueda ser tocada y besada por los fieles. Esa porción visible está enmarcada
por un óvalo de oro.
Esa
sagrada columna, epicentro de la zaragozana Basílica del Pilar y sobre la que
reposa la imagen de la Virgen cuya festividad se celebra cada 12 de octubre,
Fiesta Nacional de España. Estudios realizados a lo largo de los siglos han
permitido conocer que es un pilar de jaspe, de 1,77 metros de alto y 24
centímetros de ancho.
Es
la columna sobre la que, según la tradición, la Virgen María se le apareció al
Apóstol Santiago cuando andaba por estas tierras el 2 de enero del año 40. Así
nació esta advocación mariana y la identificación de la Sagrada Columna que
pasó a ser la pieza física central de la religiosidad popular hacia la Virgen
del Pilar.
En
torno a la Sagrada Columna se edificó una iglesia románica que se destruyó en
un incendio, fue sustituida por otra de estilo gótico y luego por la actual Basílica,
cuya construcción se impulsó a finales del siglo XVIII.
D. A.
Fuente: ABC
