Ayuda
de madre
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
A
lo largo de octubre, compartimos el rosario con la gente de Lerma, y los
sábados nosotras dirigimos este rezo.
Pues
bien, uno de esos sábados, de sopetón, me dijeron que me tocaba a mí. Subir al
ambón nunca me ha dado “vértigo”, así que acepté.
Pero,
claro, no tuve tiempo de preparar nada. Ni siquiera de sacar el rosario.
Ya
en lo alto del ambón, rebusqué en mi bolsillo. De inmediato mis dedos tocaron
las cuentas de madera. Tranquilamente lo saqué y... ¡¡horror!! ¡¡Estaba
enredado!!
“Que
no cunda el pánico”, me dije, intentando mantener la calma. En la esquina de la
barandilla del ambón siempre hay un “rosario de emergencia”. Disimuladamente
guardé el mío.
“Luego
lo arreglo”, pensé.
Pero
entonces descubrí... que no había nada en la barandilla. ¡No había rosario de
emergencia! Ahí sí: cundió el pánico.
Tratando
de romper el silencio expectante, di inicio al rezo, mientras sacaba apurada mi
rosario. María tuvo compasión de mí, porque se desenredó con mucha más
facilidad de lo que imaginaba. Eso sí, creo que la oración inicial la repetí
sin querer dos veces...
Yo
quise dejar el enredo para más tarde. Muchas veces esa es nuestra técnica:
cuando algo nos agobia, lo apartamos, no nos enfrentamos a ello, pasamos “a
otra cosa”, como yo quise buscar el otro rosario.
Sin
embargo, María quiso acompañarme para no dejar el enredo “para después”, ¡quiso
resolverlo cuanto antes! ¿Acaso no dice el Papa que la Virgen es “desatanudos”?
Puede
ser difícil mirar de frente lo que nos pesa: la relación con esa persona,
aquella decisión que tomar..., pero dejar pasar el tiempo rara vez arregla las
cosas. María te ofrece una alternativa mejor: orar.
No
trates de deshacer los enredos tú solo, ¡Ella es la especialista en eso de
desatar nudos! En María encontrarás una Madre que acoge, acompaña... Y de sus
labios escucharás el mejor consejo: “Haced lo que Él os diga”.
Hoy
el reto del amor es repasar “tu rosario”, tu vida. ¿Hay algún nudo o enredo que
has dejado para después? En este último día del mes del Rosario, te invito a
que pongas en manos de María esa relación que sientes algo enredada. Ella te
mostrará el camino a seguir: puede ser un gesto de cariño, una llamada, un
mensaje... No lo dejes para mañana, ¡vive sin nudos! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
