1. El bautismo del Señor en el Jordán
Jesús victorioso se
acerca al gentío
Olas serenas Juan
bautiza en el río
Riñe el gigante y el
Cordero lo vence
Dos en lo alto: el
Misterio presente
A los cielos lejanos se
abre el camino
No será vana la
expiación del Amigo.
Jesús, al comenzar su
vida pública, pasó un largo periodo en el desierto en donde ayunó y fue tentado
por el diablo. Tras vencer al tentador Jesús se acerca al JORDÁN para ser
bautizado por Juan. Jesús victorioso se acerca al gentío. Olas serenas Juan
bautiza en el río.
Pero no será automático,
Jesús tendrá que convencer a Juan para que lo bautice. Juan, que en un futuro
recibirá de Jesús el halago de ser el más grande de los nacidos de mujer, no
entiende. Y es lógico que no entienda, si su bautismo es un bautismo de
penitencia, un bautismo de conversión ¿cómo quiere el Justo, el Santo, el
destructor del pecado someterse a un bautismo como si él fuera pecador?
Juan no entiende, pero
obedece y bautiza a Jesús. Riñe el gigante y el Cordero lo vence.
Después comprenderemos:
“Sólo a partir de la cruz y la resurrección se clarifica todo el significado de
este acontecimiento. Al entrar en el agua, los bautizandos reconocen sus
pecados y tratan de liberarse del peso de sus culpas. ¿Qué hizo Jesús? Lucas,
que en todo su Evangelio presta una viva atención a la oración de Jesús, y lo
presenta constantemente como Aquel que ora —en diálogo con el Padre—, nos dice
que Jesús recibió el bautismo mientras oraba (cf. Lc 3, 21).
A partir de la cruz y la
resurrección se hizo claro para los cristianos lo que había ocurrido: Jesús
había cargado con la culpa de toda la humanidad; entró con ella en el Jordán.
Inicia su vida pública tomando el puesto de los pecadores. La inicia con la
anticipación de la cruz” (J. Ratzinger, Jesús de Nazaret I, cap. 1) A los
cielos lejanos se abre el camino. No será vana la expiación del Amigo.
Y este modo de proceder
no es una ocurrencia de Jesús, sino que es fruto de su oración, en la que
adecuaba su voluntad humana a esa única voluntad divina que quiere la salvación
del hombre. Aparece el Espíritu Santo en forma de paloma y se escucha la voz
del Padre manifestando aceptación a lo que el Hijo hacía, y mostrando por
primera vez de modo público y explícito un rayo del misterio más grande: la
Santísima Trinidad. Dos en lo alto: el Misterio presente.
Con permiso del autor: Juan Pablo Lira
Fuente: 20 palabras para meditar los misterios del Rosario
