Luchar
con las alcachofas
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Me
tocaba día de cocina... ¡bueno, otra hermana es la cocinera, la más responsable
de que salga la comida y a las 1:30 h. las monjas puedan comer...! Yo soy tan
solo “la pinche”, la que saca los cacharros del lavavajillas, los mete en él y
recoge las comidas sobrantes, así como ayudar a la cocinera, si está
sobrecargada de trabajo, en los guisos.
Habían
sobrado unas alcachofas que estaban aliñadas solo con aceite. Le dije a mi
compañera: “¿Las pongo en una fuente más pequeña, para otra comida?” Y me
respondió: “No, échalas de nuevo a la cazuela con agua, donde está el resto”.
Yo le advertí que éstas estaban aliñadas y las otras no... Pero ella insistió
en que lo hiciera así.
En
un instante, mi punto de vista me pareció más razonable. Hacer lo que me decía
me parecía poco acertado… Discutir de razones, cuando ella estaba tan segura,
era un poco inútil, así que en silencio hice lo que me mandaba...
Después,
en la oración, me di cuenta de lo que le cuesta a nuestro “yo” anularse ante la
voluntad de otro, y creo que más en cosas pequeñas e intrascendentes. Y veía
que solo el amor a Jesús es el que hace grata esta renuncia. Es como un salto
del vacío de mi “yo”, a los brazos de Jesús. Él me hace sabroso lo que de por
sí es amargo y desabrido... Y no es que las circunstancias exteriores cambien o
vayan a cambiar... ¡no, es el amor que Jesús nos regala el que me cambia mi
modo de ver las cosas! ¡Les da un sabor nuevo y muy subido!...
Dice
Jesús: “Al que te quite lo tuyo (mis puntos de vista), no se lo reclames” y “Al
que te quite el manto, dale también la túnica” y “El que quiera salvar su vida
la perderá, pero el que la pierda por mí, la salvará”... Esto no se puede hacer
en frío. Jesús, que lo ha formulado, nos da la capacidad y la alegría, todo
envuelto en su gracia, de llevarlo a cabo... ¡No es ley, sino Evangelio! Y no
es esfuerzo, sino amor y acción de gracias a Dios.
Hoy
el reto del amor es renunciar, con Jesús, a cosas intrascendentes que
contrarían mi “yo pequeño”... ¡pero “retando a Jesús”, a que Él cumpla su
Palabra y nos dé el amor, la alegría y la gracia para hacerlo!...
¡Jesús
es Dios y puede y quiere hacerlo!... ¡Que lo haga!...
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
