A
hombros
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
¡Ya
he comenzado mis Ejercicios Espirituales para la Profesión Solemne! Después de
la última etapa de preparativos, ¡no puedes imaginar las ganas que tenía de
empezarlos!
Cuando
estaba recogiendo mis cosas de la sala del trabajo, me sucedió algo muy
curioso. Sor Amada se acercó y me dijo:
-Disfruta
mucho de todo... yo tengo recuerdos muy bonitos de mi Profesión... ¡Fue muy
moderna para aquella época!
-¿Ah
sí? -respondí llena de curiosidad.
-¡Sí!
¡Hasta pusimos música al acabar la ceremonia! Era un Aleluya precioso...
Eso
nunca antes se había visto aquí. Cerca del retablo habíamos escondido...
-¡Un
radiocasete! -aventuré yo, segura de acertar, sonriéndome por aquellos medios
que ya me sonaban a más que históricos.
Sor
Amada me respondió con una sonora carcajada.
-¡Un
radiocasete, dice...! ¡¡Un tocadiscos!! Que era lo que había entonces... -Y
rápidamente añadió- Suena muy antiguo, pero, ¡gracias a eso hemos llegado a lo
que hay ahora!
Aquella
conversación me ha llevado a orar mucho. Sí porque, al igual que cada avance de
la técnica ha sido trampolín para el siguiente invento, cada Sí a Jesucristo,
cada vida de fidelidad a Él, es apoyo para las siguientes.
Sin
el tocadiscos no habríamos llegado al MP4. De igual modo, la vida silenciosa y
fiel de los que nos han precedido en la fe, nos ha regalado que hoy nosotros
sigamos a Cristo. Ellos son los que, de generación en generación, han sido
testimonio vivo de Jesucristo. Puede que hoy nuestras técnicas parezcan
modernas, podemos parecer “grandes…” pero, en realidad, es que vamos en hombros
de gigantes.
Y
así, volviendo la vista atrás en este largo camino, descubrimos que, realmente,
a lo largo de tantos avatares de la Historia, Jesucristo siempre ha permanecido
fiel, ¡y hoy cuenta con nosotros para continuar esta aventura! Estamos llamados
a convertirnos en apoyo de los siguientes.
Hoy
el reto del amor es que des gracias al Señor por todos los hermanos que te han
precedido en la fe, especialmente por aquellos que han tenido un papel
importante en tu vida. Hoy, con alegre sencillez, debemos reconocer que, si
estamos donde estamos, ¡es porque nos llevan en hombros! Hoy da gracias y ora
por “tus gigantes”. ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Pd:
Bueno, ya que te pones a rezar... ¡aprovecho para pedirte que ores por mí!
Pídele al Señor que, en estos días de Ejercicios me deje hacer por Él, ¡que me
regale un corazón cada día más enamorado de Él! ¡Gracias por dejarme contar
también con tus hombros!
Fuente:
Dominicas de Lerma
