La
organización asegura a través de un informe, que 8,6 millones de personas
padecen exclusión severa, lo que representa 1,2 millones más que en 2007; justo
antes de que estallara la crisis de la "burbuja inmobiliaria"
A pesar de la disminución del índice del
paro en España y la fuerte mejora del empleo, la inequidad social no se
recupera con la misma intensidad que caracterizó la salida de las recesiones
económicas anteriores.
A diez años de la crisis, más desigualdad social
"Diez años después de la primera
embestida de la crisis económica en este país, sus efectos dejan una estructura
social diferente, una sociedad con una integración social más débil y una
exclusión social aumentada”, así lo anuncia Cáritas, al constatar que 8,6
millones de personas padecen exclusión social en España, es decir 1,2
millones más que en 2007, según los datos de la encuesta de la Fundación
FOESA –realizada en 11.500 hogares de las 17 comunidades autónomas– y publicada
el 26 de septiembre en la sede central de Cáritas, en Madrid.
La recuperación de la crisis no llega a todos
“Esta es la factura que nuestra sociedad ha
pagado tras una crisis de 6 años y otros 4 de recuperación”, señalan los
expertos a la luz de la encuesta –
presentada por Jesús Fernández, obispo responsable de Cáritas; Manuel Bretón,
presidente de Cáritas; Natalia Peiro, secretaria general; y Raúl Flores,
coordinador de Estudios de la organización–, la cual muestra la existencia de
“una recuperación a dos velocidades, que provoca un mayor distanciamiento entre
los que viven
una participan social integrada y quienes transitan por los espacios
más alejados de la exclusión”.
“8,6 millones de personas padecen exclusión social en España,
es decir 1,2 millones más que en 2007”
El empleo no saca de la exclusión
Asimismo, Cáritas reconoce que la mitad de
la población “disfruta de integración plena y no se encuentra afectada por
ningún riesgo de vulnerabilidad social”, así como que “la integración plena ha
aumentado del 34% al 48% en 2018, lo que significa una mejora del 42%”,
igualando la situación en 2007.
“Seis millones de personas viven tan al día que cualquier
empeoramiento de indicador económico hacen que sus posibilidades de caer en la
exclusión sean muy altas”
Sin
embargo, la organización hace hincapié en que las medidas adoptadas hasta el
momento, no son suficientes.
“Una
vez recuperada la senda del crecimiento económico –señalan–, se confiaba en que
la gran cantidad de empleo que se está creando tendría suficiente impacto sobre
las situaciones de vulnerabilidad descritas, pero no está teniendo el efecto
deseado ya que la calidad del empleo es insuficiente para cubrir las
necesidades de los hogares”, declaró Flores.
Además,
las administraciones públicas tampoco están respondiendo con políticas
sociales adecuadas.
“Asistimos
-señala el avance del estudio FOESSA– a una protección social insuficiente,
pero ahora en época de bonanza económica. La reducción de la tasa de cobertura
ha pasado del 74% en 2008 al 56% actual”.
Una sociedad sin empatía por el pobre
“Diez años después de la crisis, hay un 18%
de población que vive en situación de exclusión y volvemos a no querer verles,
a esconderlos en las cifras de la recuperación. Sube la gravedad de las
personas que acude a nosotros, mostrando una sociedad desligada, con poca
empatía hacia las personas que viven en situación de pobreza”, aseguró por su
parte Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas.
A
pesar de estos datos, la solidaridad del pueblo español sigue existiendo y
poniéndose en práctica de manera concreta y comprometida.
Mirar desde fuera, sin comprometerse
Así lo señaló, Mons. Jesús Fernández,
obispo auxiliar de Santiago de Compostela y responsable de Cáritas en la
Comisión Episcopal de Pastoral Social hablando sobre el trabajo que realizan
los 84.000 voluntarios de Cáritas repartidos por las 6.000 Cáritas parroquiales
en las 70 diócesis; así como la gran labor de los 5.000 contratados.
“Diez años después de la crisis, hay un 18%
de población que vive en situación de exclusión y volvemos a no querer verles,
a esconderlos en las cifras de la recuperación”
“Hoy
vivimos en la cultura de la sospecha que lleva a maliciar que detrás de la pobreza
hay una manera de vida fraudulenta, lo que nos conduce a una indiferencia
ante la lamentable situación que está viviendo una parte de la humanidad, sin
olvidar la indiferencia ante Dios, de la cual brota la indiferencia ante el
prójimo y lo creado, como dice el papa Francisco”, señaló.
Iglesia de hoy: la mayor red de solidaridad
El prelado, también indicó que está más de
moda "mirar desde la rendija o el visillo del balcón que salir a la calle
y cooperar" y por ello invitó a "poner todos los medios para
crear comunidades que sean sacramento del amor de Dios y compartir lo que tiene
al servicio de los hermanos para la transformación del mundo”.
Igualmente, Manuel Bretón, presidente de Cáritas,
señaló que la institución eclesial conforma hoy “la mayor red, extensa y
tupida, de acogida a las personas que hay en nuestro país”, ofreciendo “un
servicio solidario y comprometido, clara plasmación del mensaje del Evangelio
en nuestro día a día”.
Sofía
Lobos- Ciudad del Vaticano
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