El
canal Católico de Nicaragua, entrevistó a Mons. Carlos Avilés, vicario general
de la Arquidiócesis de Managua y asesor de la Comisión por el Diálogo Nacional
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| NICARAGUA 100 días de crisis (AFP or licensors) |
Mons.
Avilés dijo que aún hay persecución contra los sacerdotes, se está repitiendo
lo que ocurrió en 1980, la diferencia dijo con ese periodo es que entonces
había una guerra, un bloqueo económico, hoy no hay guerra, no hay condiciones.
El gobierno sigue como en 1980 tratando de manipular e instrumentalizar a la
Iglesia.
Dialogo para alcanzar la
paz
La
Iglesia siempre va a optar por la palabra, por el diálogo, jamás se va a
cerrar, siempre estará invocando hablar como seres racionales, como seres
pensantes. No se puede llegar nunca al uso de la violencia e instar la
violencia. Por eso la Iglesia se mantiene con esta actitud de llamar al
diálogo, de llamar a las conciencias, como el último mensaje que enviamos,
hacíamos un llamado a la conciencia a todas las partes del gobierno. a quien
tiene la responsabilidad de decidir, en la policía, a fin de que tomen
conciencia, para que reflexionen sobre el mandamiento no matarás. Esta por
sobre todas las cosas.
La
Iglesia siempre va a confiar en el diálogo de la palabra, es el modo más
racional, la violencia nunca será una salida, y estaremos siempre del lado del
más pobre, del más necesitado, del pueblo, que es el que está sufriendo, tiene
muertos, encarcelados injustamente, desaparecidos. La Iglesia siempre estará
del lado del pueblo, apoyándolo, ayudándolo, con un pacifismo radical y un
humanismo radical. Ayudando a toda persona que se acerque a nuestros templos,
ayudándole y ofreciéndole todo lo que se pueda.
Sentimiento de frustración
La
colega le preguntó al obispo que siente cuando ve imágenes de sacerdotes
agredidos. En primer lugar, dijo, una gran unidad, muchos de esos
sacerdotes son como sus hijos, pues fue director del seminario, fueron sus
alumnos. Me siento frustrado y una comunión, añadió y calma cuando pasan los
momentos trágicos, y no hay muertos o frustración cuando no puedes hacer nada
por evitarlo.
A
diferencia de otros momentos críticos del país, esta vez la población no está
polarizada, ante los crímenes y los muertos que hay se busca el bien y la
paz. La gran mayoría de la población busca la justicia, la verdad y la
paz, el cese de la violencia. Esto ha unificado a las personas.
Desde hace dos semanas
momentos de oración y ayuno
El
país está en un momento de ayuno, pidiendo la paz, desde hace dos semanas
católicos y muchos hermanos no católicos están en oración, haciendo adoración,
ayuno, consagración a María Santísima y renovación de las promesas bautismales
en la Misa de Domingo. Todo eso pedido por la Conferencia Episcopal de
Nicaragua, en su última carta. El pueblo católico no ha dejado de rezar el
Rosario durante estos 100 días.
Esta
crisis como la definió el cardenal Leopoldo Brenes, es más sangrienta que la
que ocurrió en 1980, es peor que una guerra, porque en una guerra las
condiciones ya están dadas, aquí no, dijo Mons. Avilés, de una protesta
pacífica partió una represión gubernamental policial, y lo más grave,
encapuchados con armas de guerra que arrestan a personas coordinados por la
policía, esto dijo el purpurado es peor que una guerra.
Golpistas sólo porque
asiste a quien huye de la muerte
Ortega
nos ha acusado de ser golpistas, sólo porque hemos ayudado al pueblo. Como
sacerdote veo mis feligreses que de una manifestación salen maltrechos, y está
huyendo, les abro las puertas de mi Iglesia, les ofrezco mi ayuda, esto es lo
más elemental que cualquier persona hace abrir su casa y atender a quien lo
necesita. El clero actúa con el mayor pacifismo radical y orar por quienes nos
persiguen, sin olvidar la búsqueda de la verdad y la justicia.
"El
clero no ha alentado la violencia, ni las armas, es falso lo que dicen que
hemos ocultado armas. Y mucho menos lo que dicen que hay sacerdotes
torturadores. Todas calumnias de Ortega. La Iglesia da ayuda a quien
necesite protección, y eso pasó en Diriamba, en Jinotepe. La Catedral
igual".
Mons
Avilés hace parte de la Comisión de Verificación y Seguridad, y el trabajo que
propusieron al gobierno es sencillo:
1.
Cese de toda violencia de cualquiera de las partes
2.
Desarmar a los paramilitares, para evitar que salgan a las calles las armas
civiles
3.
Eliminación de los tranques y barricadas (ya no están). La policía ya limpió
las calles de cualquier barricada.
4.
Evitar tomas de tierras. acción impulsada por el gobierno, para distraer la
concentración del problema en sí.
Pero
como dijo el prelado, la violencia no ha cesado, las armas siguen en las calles
por parte de paramilitares.
Estancado el proceso de
paz
El
proceso de paz detenido porque no hay voluntad de parte del gobierno. Lo más
difícil para Mons. Avilés ha sido asistir en los corredores humanitarios. En la
Iglesia de la Divina Misericordia, al sacar a los 23 heridos. O cuando
atacaron al Nuncio, a los 160 universitarios.
El
aspecto político se ha suspendido y no se ha reiniciado, el desarme y el cese
de la violencia tampoco. La crisis ha afectado la labor pastoral, el
sínodo arquidiocesano se estaba desarrollando en las noches y por la zozobra se
ha detenido. Hasta las misas lo más tarde que las oficiamos son las cinco de la
tarde.
El
diálogo se ha detenido, debido a la falta de voluntad del gobierno, dijo el
prelado, desde el comienzo los obispos cuando tuvieron la oportunidad de
sentarse a la mesa, dieron condiciones para alcanzar la paz. Pero sin la
voluntad de parte del gobierno para resolver la crisis es difícil. El gobierno
no quiere abordar el tema político, no quiere ver que el pueblo quiere un
cambio, un nuevo gobierno. Entonces está estancando. El diálogo lo debe
continuar el gobierno la oposición y la Iglesia, sin asesoría internacional.
Los obispos han recibido respaldo en esa línea, el Papa Francisco, dijo por
último Mons. Avilés, nos apoya en esa ruta del diálogo. El pueblo nos anima a
seguir adelante.
Patricia
Ynestroza-Ciudad del Vaticano
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