Las apariciones traen un
mensaje
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estamos
en los años de las apariciones de la Virgen a niños incultos o a gente
ignorante y lejos de la sabiduría del mundo. En el año 2017 celebramos el
Centenario de la aparición de la Virgen de Fátima a tres pastorcitos.
Cuando
la Virgen se presenta no es solo para deleitar a unos niños con los deseos del
Cielo y el amor a Jesús y a María. No, como siempre, Ella trae unos mensajes
concretos que los niños han de transmitir a la Iglesia y al mundo.
María,
de parte de Jesús, quiere la paz de las naciones, la conversión de los
pecadores, el fin de las guerras… Y, fielmente, los niños se entregan a esta
tarea de decir lo que la Virgen pide, y esto aun con riesgo de sus vidas y de
su fama.
Descendiendo
de estas alturas, en la vida de cada día, hay hermanas a las que les duele de
repente algo en su cuerpo, y esto se prolonga varios días; a otras, les
sobrecoge un mal humor o poca suavidad en el trato, y parece que no pueden
evitarlo... etc.
A
todos estos episodios y más, los llamamos, con humor: “apariciones”. Son cosas
inesperadas que nos sobrevienen sin aviso: aparecen y ahí están. Pero, así como
la Virgen trae un mensaje concreto, estas “apariciones” en nosotros nos están
hablando de este signo que hay que interpretar.
Por
ejemplo, si estás de mal humor, ¿hay algo que no aceptas o que te cuesta
acoger?
Ya
Jesús dijo a los judíos en una ocasión: “Por la tarde decís: buen tiempo, si el
cielo está arrebolado. Y a la mañana: hoy habrá tempestad, si en el cielo hay
arreboles oscuros… Sabéis interpretar el aspecto del cielo, pero no sabéis
discernir las señales de los tiempos” (Mt 16, 1-3). Jesús se refería a que con
Él, con su Palabra y milagros, había irrumpido el Reino de Dios entre nosotros.
Pero muchos no sabían leer estos signos… Así nosotros a veces.
Pidamos
al Espíritu Santo el don de discernimiento para saber lo que Jesús nos quiere
decir en lo que vivimos cada día.
Y
todo esto porque Dios es misterio, pero también pura sencillez, y podemos
interpretar sus mensajes para bien nuestro y de los hermanos que nos rodean.
Hoy
el reto del amor es poner atención en algo que me sucede y no entiendo, y orar
al Espíritu Santo para que me dé la clave: la voluntad de Jesús en mí.
¡Saberlo, me hará feliz, y más llevarlo a la práctica!
VIVE
DE CRISTO
