Audiencia del Papa
Francisco a los miembros de la Unión Italiana de Lucha contra la Distrofia
Muscular (UILDM), a quienes recibió este sábado 2 de junio, en el Aula Pablo VI
del Vaticano
“La caridad representa la forma más elocuente
de testimonio evangélico porque, respondiendo a las necesidades concretas,
revela a los hombres el amor de Dios, providente y padre, siempre solicito para
cada uno”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Unión Italiana de
Lucha contra la Distrofia Muscular (UILDM), a quienes recibió en audiencia en
el Aula Pablo VI del Vaticano.
Generosa actividad al
servicio del necesitado
En
su discurso, el Santo Padre agradeció a los representantes de esta Asociación
por el trabajo que realizan, por su generosa actividad al servicio de las
personas afectadas por la distrofia y otras patologías neuromusculares. “Para
ellos – les dijo el Pontífice – ustedes representan unos rayos de esperanza,
que alivian los momentos de soledad y de desánimo y les animan a afrontar la
enfermedad con confianza y serenidad”.
Vuestra
presencia al lado de estas personas, agregó el Papa Francisco, garantiza una
asistencia amigable, ofreciéndoles un precioso servicio en ámbito médico y
social. “La rehabilitación física – señaló el Papa – puede y debe ser
acompañada por la rehabilitación espiritual, hecha sobre todo de gestos de
proximidad, para luchar no solamente contra el dolor físico, sino también
contra el sufrimiento moral del abandono y del aislamiento”.
Gratuidad solidaria
Entre
las características de vuestro servicio, precisó el Santo Padre, se encuentra
la gratuidad del trabajo, unida a la independencia de intereses o ideologías.
“Los animo a proseguir por este camino – alentó el Pontífice – haciéndose
siempre más testigos de la solidaridad y de la caridad evangélica. Vuestra
preciosa obra, agregó el Papa de hecho, es un factor peculiar de humanización:
gracias a las variadas formas de servicio que vuestra Asociación promueve y
concretiza, haciendo de la sociedad más atenta a la dignidad del hombre y a sus
múltiples expectativas”.
A
través de vuestra actividad, afirmó el Papa Francisco, ustedes pueden también
experimentar que, sólo si ama y si dona a los demás, la persona realiza
plenamente a sí misma; como lo hizo Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, que
nos ha manifestado el rostro de Dios que es amor y nos ha revelado que la ley
suprema de su ser es el amor.
La caridad, forma más
elocuente del testimonio evangélico
La
caridad, puntualizó el Obispo de Roma, representa la forma más elocuente de
testimonio evangélico porque, respondiendo a las necesidades concretas, revela
a los hombres el amor de Dios, providente y padre, siempre solicito para cada
uno. Siguiendo esta enseñanza muchos hombres en distintas épocas han escrito
páginas estupendas de amor al prójimo. Incluso en nuestros días, agregó el
Papa, cuantas personas comprometiéndose con el prójimo, han llegado a
redescubrir la fe y a encontrar a Cristo.
Antes
de concluir su discurso, el Papa Francisco alentó a los miembros de la Unión
Italiana de Lucha contra la Distrofia Muscular recordándoles que, es importante
la ayuda a quien sufre, pero es aún más importante el corazón con el cual se
sufre. “Por ello – concluyó el Papa – están llamados a ser un gimnasio de vida,
sobre todo para los jóvenes, contribuyendo en educarlos a una cultura de la
solidaridad y de acogida, abierta a las necesidades de las personas más
frágiles”. Y esto se da a través de grandes lecciones de sufrimiento: una
lección que viene de personas enfermas y sufrientes y que ninguna cátedra puede
impartir.
Renato
Martínez – Ciudad del Vaticano
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