En su homilía de la Misa
matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el primer jueves de
mayo, el Santo Padre Francisco se detuvo a considerar las actitudes que deben
caracterizar la transmisión de la fe
“Transmitir
la fe” no quiere decir “hacer proselitismo”, “buscar a personas que apoyen este
equipo de fútbol” o “este centro cultural”, sino testimoniar con amor. Es la
reflexión que ofreció el Papa Bergoglio al comentar un pasaje de la Carta de
San Pablo a los Corintios. Además, el Pontífice aclaró que “la fe no es sólo
rezar el ‘Credo’, si bien se expresa en él.
Transmitir la fe significa
fundar un corazón
Transmitir
la fe no quiere decir “dar informaciones”, sino “fundar un corazón en la fe en
Jesucristo”. Lejos de aprender, mecánicamente, un librito o algunas nociones,
ser cristiano quiere decir ser “fecundo en la transmisión de la fe”, así como
la Iglesia, que por “ser madre” da a la luz “a los hijos en la fe”.
“Transmitir
la fe no es dar informaciones, sino fundar un corazón, fundar un corazón en la
fe en Jesucristo. No se puede transmitir la fe mecánicamente: ‘Pero, toma este
librito, estúdialo y después te bautizo. No. Para transmitir la fe, el camino
es otro: transmitir lo que hemos recibido. Y éste es el desafío de un
cristiano: ser fecundo en la transmisión de la fe. Y también es el desafío de
la Iglesia: ser madre fecunda, dar a luz a los hijos en la fe”.
Transmitir la fe con una
caricia
El
Papa Francisco insistió en la transmisión de la fe que atraviesa las
generaciones, de la abuela a la mamá, en un aire que perfuma de amor. El propio
credo no viaja sólo con las palabras, sino con las “caricias”, con la
“ternura”, e incluso “en dialecto”. El Pontífice también extendió su
pensamiento a las cuidadoras, que veces son casi segundas madres,
independientemente de que sean extranjeras o no. En efecto el Papa afirmó que
están cada vez más difundidos los casos en que las cuidadoras transmiten la fe
con atención, ayudando a crecer.
La
Iglesia crece por atracción
Por
lo tanto, una primera actitud en la transmisión de la fe es seguramente el
amor; mientras la segunda es el testimonio.
“Transmitir
la fe no es hacer proselitismo, es otra cosa, es algo aún más grande. No es
buscar gente que apoye a este equipo de fútbol, a este club, a este centro
cultural; todo esto está bien, pero para la fe el proselitismo no va. Bien lo
dijo Benedicto XVI: ‘Que la Iglesia crezca no por proselitismo, sino por
atracción’. La fe se transmite, pero por atracción, es decir por testimonio”.
El testimonio genera
curiosidad
Testimoniar
en la vida de todos los días aquello en lo que se cree nos vuelve justos “ante
los ojos de Dios”, suscitando curiosidad en cuantos nos rodean.
“Y
el testimonio provoca curiosidad en el corazón del otro y esa curiosidad la
toma el Espíritu Santo y el trabajo lo hace por dentro. La Iglesia cree por
atracción, crece por atracción. Y la transmisión de la fe se da con el
testimonio, hasta el martirio. Cuando se ve esta coherencia de vida con lo que
nosotros decimos, siempre viene la curiosidad: ‘Pero, ¿por qué este vive así?
¿Por qué conduce una vida de servicio a los demás?’. Y esa curiosidad es la
semilla que toma el Espíritu Santo y la lleva adelante. Y la transmisión de la
fe nos hace justos, nos justifica. La fe nos justifica y en la transmisión
nosotros damos la justicia verdadera a los demás”.
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