Hotel de insectos
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
una hermana me enseñó algo parecido a una caseta pero con muchos departamentos.
Me dijo que nos la han regalado para la huerta, y es, nada menos, que un...
hotel de insectos.
Seguro
que se te ha quedado la misma cara que a mí. Pensé que la habría entendido mal,
así que volví a preguntar por el nombre de aquella caseta. No me lo había
imaginado; de nuevo me contestó, con pleno convencimiento, que era un hotel de
insectos.
Visto
lo visto, me puse a “desemburrarme” en Google.
Efectivamente, descubrí que esta
casa de insectos es perfecta para la hibernación y anidación, ya que recrea el
hábitat ideal de estos seres vivos. De este modo, al cuidarles, entre otras
muchas cosas se favorece la polinización, y es una forma natural de controlar
las plagas habituales de huertos y jardines, ya que los habitantes del “hotel”
se alimentan de otros insectos más pequeños que son los que provocan plagas
(pulgones, cochinillas, etc.).
Aunque
al principio no entendía muy bien lo que era aquella caseta, ahora sabía que
estaba ante un gran invento para que estos bichitos puedan estar felices.
Me
impresionó lo mucho que se puede llegar a cuidar a estas pequeñas criaturas de
Dios, hasta el punto de construir un “hotel” pensando en ellas.
Al
llegar a la oración, le pregunté al Señor por su “hotel de insectos”, y sentí
el gran regalo que es la naturaleza en nuestra vida: todo lo ha creado para
nosotros, con climas distintos, paisajes totalmente diferentes, animales,
plantas... ¡hasta un cielo lleno de estrellas para la noche! Este es nuestro
“hotel de insectos”. El amor de Jesús es tan grande, tan detallista, tan
impresionante, que cuida de cada estancia con mucho mimo, y en cada momento
descubrimos su bondad.
Hoy
el reto del amor es construir tu “hotel de insectos” con las personas que
tienes junto a ti. Piensa en dos personas que hoy necesiten un cuidado
especial, una estancia más cuidada, y haz que se puedan sentir cómodos a tu
lado. Solo el Amor hace que se pueda construir un “hotel”.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
