¡Salta!
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
era nuestro día de cocina, y cada una estaba con una tarea: Israel estaba
haciendo una salsa; Lety, limpiando remolacha; yo, pelando patatas y sor María
estaba también, haciendo alguna cosa en la cocina. De repente, Lety nos
preguntó:
-¿Sabéis
para qué sirve el líquido que suelta la remolacha?
Miramos
sus manos sumergidas completamente en el líquido rojizo que se había
desprendido de estas hortalizas. Y, cuando había captado la atención de todas,
respondió ella misma a su pregunta con total convicción:
-Para
pintar, sirve para pintar. Es un tipo de pintura.
Nuestros
ojos estaban muy abiertos, se oían exclamaciones de sorpresa... Todas acogieron
la utilidad del líquido como válido, como si del mejor óleo o acrílico se
tratase. Pero yo, que no soy muy amante de la remolacha y solo pensar en el
olor me echaba para atrás, y que en alguna ocasión ya había hecho peripecias
fallidas con la tinta de calamar como colorante de jabón... dije que eso no era
posible.
Lety
se echó a reír, ¡ciertamente se trataba de una broma!
Y
admiré la confianza del resto: no habían dejado que la razón entrase para
emitir un juicio sobre lo que estaban oyendo. La falta de confianza nos lleva a
mirar todo lo que nos rodea desde la razón y a emitir un juicio continuo de
todo lo que ocurre, y acabamos en la desconfianza, sin poder caminar.
Me
impresionó cómo confiar es vivir feliz, tranquilo, sabiendo que no depende de
nosotros, sino de dejar que sea Cristo el que actúe en nosotros. Qué fácil
parece la confianza pero, cuando te pones a ello, ¡cómo cuesta!
Jesús
confiaba en que su Padre era bueno y siempre cuidaba de Él, y confió en que
todo era para un bien. Su confianza llegó a límites insospechados como la Cruz,
y, gracias a esa confianza, vino la Resurrección.
Hoy
el reto del amor es que hagas tres actos de confianza en algo que se te
presente o que tengas entre manos. Confiar es saltar aunque sientas vértigo,
pero con la certeza de saber que te van a coger.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
