¿Sigo a Jesús por interés
o por fe? ¿Cómo respondo a su amor? Fueron algunas de las preguntas propuestas
por el Papa Francisco en la misa matutina en la Casa Santa Marta, este 16 de
abril
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| El Papa celebra la Misa matutina en Santa Marta (Vatican Media) |
En
la misa de este lunes, en la residencia Santa Marta, el Papa Francisco
pone en guardia sobre el seguir a Jesús por interés, es decir, por los milagros
que cumple, exhortando, en cambio, a buscarlo por la fe, para escuchar su
palabra. Para esto, es necesario refrescar la memoria de aquello que el Señor
ha realizado en nuestra vida y poder así responder con amor.
No buscar a Jesús por los
milagros
El
Papa se basa en el Evangelio del día de Juan, capítulo 6 versículos del 22 al
29, en el cual se narra que después de la multiplicación de los panes y de los
peces, la multitud quería nombrar a Jesús rey, y lo buscaba no sólo para
escucharlo sino también por interés, porque hacía milagros. Jesús se retira y
cuando lo encuentran, les reprocha: “vosotros me buscáis, no porque habéis
visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado”.
Reflexionando, el Papa Francisco nota estos dos aspectos: por un lado, buscaban
a Jesús para sentir como su palabra “llegaba al corazón”, por la fe. Por otro
lado, lo buscaban por “interés”. Están también personas buenas, pero con una fe
“un poco interesada”. Jesús entonces les reprocha por la poca fe.
Buscar el amor de Dios
Una
actitud que se transparenta también con la curación del endemoniado de Gerasa:
cuando la gente ve que había perdido los cerdos, piensa que no le conviene, que
así perdían dinero y, por lo tanto, le dicen que se vaya. Y nuevamente, con la
curación de los 10 leprosos: uno solo vuelve para agradecer, mientras los
otros, después de la curación, se olvidan de Jesús. Por esto, Jesús invita a
obrar, no por el alimento perecedero sin por aquel que permanece para la vida
eterna, es decir, por la “palabra de Dios y el amor de Dios”
Esteban sigue a Jesús sin sopesar
las consecuencias
El
Papa señala también otra actitud: la de San Esteban que, como se ve en la
Primera Lectura (Hechos de los Apóstoles 6, 8-15):
“Seguía
a Jesús sin sopesar las consecuencias: esto me conviene, no me conviene… no era
interesado. Amaba. Y seguía a Jesús, seguro. Y así terminó. Le tendieron la
trampa de las calumnias, lo hicieron entrar allí y así termino lapidado. Pero
dando testimonio de Jesús”.
Recordar lo que Jesús ha
hecho en nuestra vida porque nos ama
Tanto
la multitud del Evangelio como Esteban siguen a Jesús pero hay dos modos para
hacerlo: dando la vida o “con un poco de interés personal”, afirma el Papa. E
invita a cada uno a preguntarse cómo se sigue a Jesús, “refrescando la
memoria”, preguntándose qué ha hecho Jesús, no en general, sino concretamente
en la propia vida:
Y
encontraremos tantas cosas grandes que Jesús nos ha dado gratuitamente, porque
nos ama: a cada uno de nosotros. Y una vez que yo veo las cosas que Jesús ha
hecho por mí, me hago la segunda pregunta: y yo, ¿qué debo hacer por Jesús? Y
así, con estas dos preguntas, quizás lograremos purificarnos de toda manera de
fe interesada. Cuando veo todo lo que Jesús me ha dado, la generosidad del
corazón va y… “¡Si Señor, doy todo!” Y no cometeré más estos errores, estos
pecados, cambiaré de vida en esto…” El camino de la conversión por amor: tú me
has dado tanto amor, también yo te doy este amor.
¿Interesados o no? Purificar
la fe del interés
Finalmente,
el Papa reitera la importancia de estas dos preguntas para purificar la fe:
“Ésta
es una buena prueba para ver cómo nosotros seguimos a Jesús: ¿interesados o no?
Refrescar la memoria: las dos preguntas. ¿Qué ha hecho Jesús por mí, en mi
vida, por amor? Y mirando esto, qué debo hacer yo por Jesús, como respondo a
este amor. Y así, seremos capaces de purificar nuestra fe de todo interés. Que
el Señor nos ayude en este camino”.
María
Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano
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