“Y preguntarnos ¿cuál
herencia si Dios me llamara hoy? ¿Qué herencia dejaré yo como testimonio de
vida?
En
su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa
Marta el primer día de febrero el Santo Padre afrontó el pensamiento de la
muerte que nos salva – dijo – de la ilusión de ser dueños del tiempo. “La
muerte es un hecho, la muerte es una herencia – subrayó Francisco – y la muerte
es una memoria”
“La muerte es un hecho”
“Nosotros
no somos ni eternos ni efímeros: somos hombres y mujeres en camino en el
tiempo, tiempo que comienza y tiempo que termina”. Inspirándose en el pasaje
del Primer Libro de los Reyes, que aborda el tema de la muerte de David, el
Papa Francisco invitó a la asamblea a “rezar y pedir la gracia del sentido del
tiempo” para no permanecer “encarcelados” por el momento presente, “encerrados
en sí mismos”. “La muerte es un hecho que atañe a todos – recordó el Pontífice
– y dijo que “antes o después llega”.
“Pero
está la tentación del momento que se adueña de la vida y te lleva a ir girando
en este laberinto egoísta del momento sin futuro, siempre ida y vuelta, ida y
vuelta, ¿no? Y el camino termina en la muerte, todos lo sabemos. Por esta razón
la Iglesia siempre ha tratado de hacer reflexionar sobre este fin nuestro: la
muerte, ¿no?”.
“La muerte es una herencia”
“Yo
no soy el dueño del tiempo, repetir esto ayuda” – recomendó el Santo Padre –
porque “nos salva de esa ilusión del momento, de tomar la vida como una cadena
de eslabones de momentos, que no tiene sentido”. “Yo estoy en camino y debo
mirar hacia adelante”, pero también – explicó el Papa – debo considerar que “la
muerte es una herencia”, no la herencia material, sino la herencia del
testimonio.
“Y
preguntarnos ¿cuál herencia si Dios me llamara hoy? ¿Qué herencia dejaré yo
como testimonio de vida? Es una linda pregunta para hacernos. Y así,
prepararnos porque todos nosotros, ninguno de nosotros, permanecerá ‘como una
reliquia’. No, todos iremos por ese camino”.
“La muerte es una memoria”
Por
último, el Papa invitó a meditar acerca de la muerte como “memoria”, una
“memoria anticipada”:
“Cuando
muera, ¿qué me habría gustado hacer hoy en esta decisión que yo debo tomar hoy,
en el modo de vivir de hoy? Es una memoria anticipada que ilumina el momento de
hoy. Iluminar con el hecho de la muerte las decisiones que yo debo tomar cada
día”.
El
Papa concluyó su homilía invitando a sentirnos en camino hacia la muerte, algo
que “nos hará bien a todos.”
María
Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
