Pilar Tobar
pinta y compone las figuras de barro cocido que compra en Nápoles y que se
moldean desde el siglo XVII
Las
diez carmelitas descalzas del monasterio de San José y Santa Ana de Madrid
viven de los donativos, y de la venta de pastas y mermeladas que ellas mismas
preparan. Pero también, consiguen sufragar gastos con las aportaciones
voluntarias que les dejan las personas que acuden a visitar el monumental Belén
napolitano que desde hace once años, monta la belenista y octogenaria Pilar
Tobar, ganadora de varios premios.
A Pilar
le ha gustado desde siempre montar belenes, pero su afición se intensificó
cuando se jubiló de su agencia de viajes. “Me traslado todos los años a Nápoles
a comprar las caras, los brazos, las piernas de las figuras del Belén que yo
misma modelo y pinto. Lo más característico de estas figuras son sus
rostros, son especiales. No las encuentro en España”, explica esta
belenista a Religión Confidencial.
Los
moldes son de barro cocido y se realizan desde el siglo XVII en la ciudad
italiana. El Belén cuenta con 105 figuras, además de animales, casas,
ríos, montañas, etc. Cada año, Pilar debe renovar las figuras del Nacimiento.
El
Belén del monasterio de San José y Santa Ana tarda aproximadamente tres
meses en montarlo y solo cuenta con la ayuda de su hermana, unos años
más joven que ella. Además de sus dotes personales y
artísticas, en la asociación de belenistas de Madrid recibe semanalmente
instrucción y clases para confeccionar cada año belenes espectaculares.
Unas
dos mil personas han acudido estas navidades a contemplar este monumental
Nacimiento que se puede visitar hasta el próximo 14 de enero en el convento situado
en la c/ General Aranaz, 58, (metro Ciudad Lineal, bus 146 y 113).
Patrocinado
por Karitours, está abierto al público jueves, viernes y sábados de 16.30 a
19.00 horas y el domingo de 11.00 a 14.00 horas.
Diez carmelitas de clausura
En este
monasterio conviven en régimen de clausura papal (la más estricta que
concede la Iglesia directamente del Papa) diez carmelitas descalzas. La
superiora del convento, la hermana Milagros (tiene menos de 50 años) informa
a RC que tres de ellas son también menores de 50, una mayor de 80 y el
resto entre 50 y 80 años.
“Pilar
Tobar es familiar de nuestra beata y mártir María Sagrario San Luis Gonzaga y
esta fue una de las razones por las que se le ocurrió montar el Belén en
nuestro convenito”, explica la hermana Milagros.
La
superiora cuenta a este Confidencial que aunque su vocación es muy
estricta “la gente de fe valora nuestra vida. El Señor, con la vocación,
nos regala el don del desprendimiento y de no necesitar nada del mundo
exterior”, señala.
Fieles que les piden oraciones
Tan es
así, que cada vez se acercan más personas a pedirlas oraciones, sobre todo
por las labores apostólicas, la familia, las conversiones y la salud. “La gente
puede llamarnos por teléfono y decirnos por qué quieren que recemos.
También se pueden acercar al torno, que abrimos todos los días de 9.30 a
18.30”, explica la madre Milagros. El teléfono es 917 422 691.
Las
carmelitas solo salen a la calle para lo estrictamente necesario. Las personas
tampoco las pueden ver, solo hablan con ellas a través del torno o
bien, las escuchan cantar en las misas diarias de 8.30 de la mañana o de las 11
de los domingos, Eucaristía que suele estar llena.
Milagro de la beata María Sagrario
Estas
carmelitas aguardan a la canonización de la beata María Sagrario, martirizada
durante la guerra civil. Para ello debe producirse un milagro certificado por
expertos. “Gracias y favores se producen muchos, pero necesitamos ese milagro
para su canonización”, explica.
Fuente: ReligionConfidencial