«Están absolutamente prohibidos el comercio y la
venta de las reliquias», además de «su exposición en lugares profanos o no
autorizados»
Así
se lee en una nueva instrucción de la Congregación para las Causas de los
Santos, que pone freno a algunos abusos a través de internet, así como a
diversas formas de cultos supersticiosos.
La
instrucción “Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación” se ha
hecho pública este 16 de diciembre y lleva la firma del prefecto de la
congregación, el cardenal Angelo Amato. Sustituye a la instrucción “Sanctorum
Mater”, de 2007.
El
objetivo es prevenir malas prácticas y supersticiones, al tiempo que se
garantiza un tratamiento adecuado a la «particular veneración y atención» que
han recibido siempre en la Iglesia las reliquias, «porque el cuerpo de los
beatos y de los santos, destinado a la resurrección, ha sido en la tierra
templo vivo del Espíritu Santo y el instrumento de su santidad, reconocida
por la Sede Apostólica mediante la beatificación y la canonización».
La
Congregación para las Causas de los Santos establece unos protocolos mucho más
claros y pautados para el reconocimiento de las autenticidad de las reliquias,
que comienza con el reconocimiento de los restos mortales de personas objeto de
procesos de canonización y se extiende a su conservación posterior.
Junto
a ello, se advierte de que, hasta que una persona no es declarada beata o
santa, «sus restos mortales no pueden gozar de ningún culto público, ni de los
privilegios reservados solamente al cuerpo de quien ha sido beatificado o
canonizado».
Corresponde
al obispo evitar «escrupulosamente todo signo de culto indebido a un Siervo de
Dios o Venerable que todavía no haya sido beatificado».
Condiciones para la
veneración
Las
reliquias –dice la instrucción– «no pueden ser expuestas a la veneración de los
fieles sin un certificado de la autoridad eclesiástica que garantice su
autenticidad». En el documento «se presenta el procedimiento canónico a
seguir para verificar la autenticidad de las reliquias y de los restos
mortales, para garantizar su conservación y para promover la veneración de las
reliquias a través de las posibles especificaciones operativas». Este asunto ha
cobrado especial relevancia en los últimos tiempos, con la venta de supuestas
reliquias a través de internet.
Además
de prohibir la venta y la exposición en lugares profanos o no autorizados», la
instrucción regula su custodia, e insta a que sean «conservadas y honradas con
espíritu religioso, evitando toda forma de superstición y de comercialización».
Cuando
los peritos canónicos inspeccionen las reliquias, deben asegurarse de que
«nadie sustraiga alguna reliquia de la urna o introduzca algo». «Es tarea del
postulador de la causa [de canonización] preparar y firmar el certificado de
autenticidad de las reliquias», o en su defecto, esta tarea le corresponde al
obispo diocesano.
Queda
además prohibido «el desmembramiento del cuerpo, salvo que el obispo no haya
obtenido el consentimiento de las Congregación de las Causas de los Santos para
la confección de las reliquias insignes».
Reliquias insignias y no
insignias
El
texto diferencia entre estas «reliquias insignias» de las «reliquias no
insignias». «Tradicionalmente –se lee en el documento– vienen consideradas
reliquias insignes el cuerpo de beatos y de santos o las partes notables de los
mismos cuerpos o todo el volumen de cenizas derivadas de su cremación».
Por
el contrario, «son consideradas reliquias no insignes pequeños fragmentos del
cuerpo de los beatos o de los santos o también objetos que han estado en
contacto directo con sus personas».
Fuente:
Alfa y Omega/Agencias
