Juego de luces
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Llevo unos días trabajando en el taller. La primera
vez que llegué, fue un momento para el recuerdo: estaba sola, con las luces
apagadas y un impresionante cuadro de interruptores. ¡A saber a cuál tenía que
dar!
El taller es una sala muy grande, y cada fluorescente
está conectado a un interruptor, para que se encienda sólo lo necesario. Pulsé
el primero.
“Uy, éste no es”.
Apagué y di al segundo.
“Vaya, éste tampoco...”
Apagué y pulsé el siguiente, y el siguiente... Digamos
que en un momento convertí el taller en una estupenda discoteca. El penúltimo
era el mío.
Con la lección aprendida, he bajado tranquila estos
días. Pero ayer por la mañana moví mi mesa de trabajo... ¡y por la tarde
descubrí que ya no me valía el mismo interruptor! ¡Otra vez de discoteca!
Ahora, en la oración, me reía con el Señor: “En cuanto
parece que lo tengo todo controlado... ¡algo se descoloca!”
En ese momento descubrí que con Jesucristo pasa
exactamente igual: ¡siempre hay que estar abierto a la novedad!
Acabamos de estrenar un nuevo año litúrgico. Una vez
más, estamos en Adviento... Puede parecer que se trata simplemente de una
repetición, algo así como, año tras año, caminar en círculo.
Hace tiempo, alguien me dijo que con Cristo, en
realidad, no estamos “dando vueltas”, sino escalando una montaña rodeándola:
puedes pasar por los mismos paisajes, pero cada vez estás más arriba, ves
detalles nuevos. ¡Basta con alzar la mirada!
¿Y tú? ¿Vas “a lo de siempre”, aprietas el interruptor
sin pensar... o dejas que Cristo te mueva de sitio para descubrir interruptores
nuevos?
Jesús es creativo, original... ¡Él es la eterna
novedad!
Hoy el reto del amor es dejarse sorprender por el
evangelio del día. Posiblemente ya lo hayas escuchado muchas veces, sí... ¡pero
hoy estás en un punto de tu vida totalmente diferente! Pídele a Cristo que
puedas descubrir su novedad, ¡que encienda luces nuevas en ti! El Señor tiene
un mensaje para ti. Sí, créelo. Al fin y al cabo, Él... ¡es la Palabra!
¡Siempre tiene algo que decirte! Déjate sorprender y...
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
