Un enfado “tecnológico”
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ya
han pasado varios días desde que tuvo lugar el cambio de hora. Sin embargo, mi
reloj seguía funcionando con el horario de verano. Siempre me acuerdo de ese
pequeño detalle cuando voy con demasiada prisa como para detenerme...
Ayer
por fin me llegó la inspiración en mitad de un pasillo. “¡Es mi momento!”,
pensé. Me quité el reloj y pulsé el botón correspondiente. No sucedió nada.
“Me
habré confundido”, así pues, pulsé el otro botón. Instantáneamente, la pantalla
del reloj se apagó por completo.
¡Mi
reloj me ha dejado más tirada que un clínex! Dicen que puede ser la pila, pero
en mi opinión, ver que entrábamos en el horario de invierno le sentó fatal. Y
quiso hacer notar su descontento... ¡desconectándose!
Ahora
voy sin reloj, ¡y a todas horas voy perdidísima! Pero así he podido orar con
ello y descubrir al Señor en este hecho.
Sí,
porque muchas veces puede parecer que nos hemos levantado “bien, sin más”,
comienza un día como otro cualquiera, todo funcionando... pero, ¡ay!, ¿qué pasa
si alguien toca nuestro botón?
Tal
vez sea un suceso inesperado, una mala contestación, ¡e incluso una mirada!
Presiona el botón de nuestro corazón, ¡y nos atascamos! El día, que parecía
empezar con buen pie, comienza a ir cuesta abajo...
Podemos
optar por enfadarnos y arrasar con todo a nuestro paso. También podemos optar
por “desconectarnos”: estamos, cumplimos... pero sin ganas, sin ilusión.
Sin
embargo, para Cristo no es indiferente que estés o que no estés, que tu corazón
funcione o se desconecte: ¡Cristo cuenta contigo!
Si
el reloj se para, rápidamente lo llevamos a arreglar. Si tu corazón se atasca,
¡corre en busca del mejor Relojero! Al Señor no le asustan tus caídas, no va a
enfadarse por que hayas “desconectado”. Pero no quiere que te quedes tirado. Te
aseguro que está deseando volver a cargar tus pilas con su amor, ¡y que tu
pantalla luzca iluminando a todos!
Hoy
el reto del amor es desatascarse. Si sientes que a lo largo de la jornada
alguna persona o situación comienzan a bloquearte, no vayas “tirando” con el
día. Regálate unos minutos para estar con el Señor, deja que Cristo te dé su
paz, su perdón, su amor... ¡y sigue amando con una sonrisa! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
