«La Iglesia obra por una
economía al servicio de la persona, que reduce las desigualdades y tiene como
fin el trabajo para todos»
El
Papa Francisco reiteró que «sin trabajo no hay dignidad», y recordando que ante
todo está el bien de la persona, señaló que «no todos los trabajos son dignos».
En un vídeo mensaje, con motivo de la Semana social de los católicos italianos,
celebrada en Cagliari del 26 al 29 de octubre de 2017, el Obispo de Roma
agradece el tema elegido: «El trabajo que queremos: libre, creativo,
participativo y solidario», que se inspira en su Exhortación Apostólica
Evangelii gaudium (192).
«Hay
trabajos que humillan la dignidad de las personas, aquellos que alimentan las
guerras con la construcción de armas, que baratean el valor del cuerpo con el
tráfico de la prostitución, que explotan a los menores. Ofenden la dignidad del
trabajador también el trabajo negro, la contratación ilícita de mano de obra,
los trabajos que discriminan a la mujer y no incluyen al que tiene una
discapacidad»
Una
vez más el Papa denunció con firmeza el trabajo precario
«Es
una herida abierta para muchos trabajadores, que viven en el temor de perder el
empleo. Tantas veces he oído esta angustia: la angustia de poder perder su
propia ocupación: la angustia de aquella persona que tiene un trabajo de
septiembre a junio y que no sabe si lo tendrá el próximo septiembre.
Precariedad total. Esto es inmoral. Esto mata: mata la dignidad, mata la salud,
mata la familia, mata la sociedad. El trabajo negro y el trabajo precario
matan».
El
Santo Padre expresó preocupación asimismo por los trabajos peligrosos y
malsanos, que cada año causan cientos de muertos y de inválidos, por la
explotación de los trabajadores y del trabajo infantil. Sin olvidar a los que
no tienen empleo y a los subempleados.
«La
Iglesia obra por una economía al servicio de la persona, que reduce las
desigualdades y tiene como fin el trabajo para todos», reafirmó el Papa, para
luego destacar que «la crisis económica mundial comenzó como crisis financiera,
que se transformó luego en crisis ambiental y social al mismo tiempo».
Animando
«los signos de esperanza» que como una foresta crecen sin hacer ruido, el Papa
alienta a «servir a las personas que tienen necesidad» y a «formar
comunidades en las que la comunión prevalece sobre la competición»: «¡en el
mundo del trabajo la comunión debe vencer sobre la competición!».
Éste
es el llamamiento del Papa Francisco:
«Que
nada se anteponga al bien de la persona y al cuidado de la casa común, a menudo
desfigurada por un modelo de desarrollo que ha producido una grave deuda
ecológica. La innovación tecnológica debe ser guiada por la conciencia y por
los principios de subsidiariedad y de solidaridad. El robot debe permanecer
como medio y no volverse el ídolo de una economía en manos de los poderosos;
deberá servir a la persona y a sus necesidades humanas».
CdM
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Vaticano
