Sin cadenas
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer estuvimos de cocina. Cuando ya estábamos terminando de fregar la cena,
llegaron Inés y Sión a preparar el desayuno del día siguiente. Al poco se
dieron cuenta de que se nos había olvidado dejarles preparado el café para el
desayuno. (Se trata de una buena costumbre que tenemos en el convento: las
cocineras del día anterior dejan el café hecho; así, las que vienen ese día de
cocina no tienen que madrugar mucho para hacer una cafetera tras otra hasta
completar la medida necesaria para toda la Comunidad...).
Es verdad, se nos había pasado por completo, pero estas hermanas, en lugar
de decirnos que se nos había olvidado, y mucho menos de echarnos en cara
nuestro despiste, nos disculparon diciéndonos que no nos preocupásemos,
que ya se encargarían ellas de prepararlo todo, y, encima, nos dijeron que se
alegraban de poder echarnos una mano, aunque sólo fuera en eso.
Sé de todo corazón que lo dijeron con total sinceridad, y así nos lo
hicieron sentir.
Es cierto que "cometer un error es humano", pero algunas veces no
toleramos esa "humanidad" del hermano, no nos sale ser tan
comprensivo ni acogedor.
A mí me ayuda enormemente cada vez que experimento cómo mis hermanas me
aman en mi pobreza, porque ahí es donde realmente se prueba el amor, que sólo
puede venir de Cristo. Y, cuando te has visto tantas veces amado en tus
errores, en las caídas..., cuando le sucede al hermano, rezas y deseas reaccionar
como antes lo han hecho contigo.
Y es que necesitamos sentir esa misericordia para poder tenerla con los
hermanos. Alguien tiene que ser el primero en romper esa cadena de
"intolerancia" a la pequeñez de los demás. Y ése fue Cristo. Él murió
precisamente para romper esas cadenas, Él ha destruido también tus cadenas
amándote, muriendo y resucitando por ti. Por todo lo que eres, por cada caída,
por tu debilidad, por todo lo tuyo, para que hoy tú también puedas
experimentarte amado así como eres y como estás. Y así tú también puedas dejar
que Él te impulse a amar a los demás cuando caigan, cuando se equivoquen.
Porque sólo Él puede ir modelando el corazón para que nos salga amor cuando el
otro tropieza.
Hoy el reto del amor es romper tus cadenas. Vive desde el amor, y descubre
cómo todo a tu alrededor toma otro color, todo se vuelve alegre, y sentirás la
auténtica felicidad. ¡Haz la prueba!
VIVE DE CRISTO
