Espero – dijo el Santo
Padre – que cada vez más en las comunidades las personas con discapacidad puedan
ser ellos mismos catequistas, incluso con su mismo testimonio, para transmitir
la fe de modo más eficaz
“La
catequesis, de modo particular, está llamada a descubrir y experimentar formas
coherentes para que toda persona, con sus dones, sus límites y sus
discapacidades, incluso graves, pueda encontrar en su camino a Jesús y
abandonarse a Él con fe”, lo dijo el Papa Francisco a los participantes en el
Congreso promovido por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, a
quienes recibió en audiencia, la mañana del tercer sábado de octubre, en la
Sala Clementina del Vaticano.
En
su discurso, el Santo Padre recordó la actualidad del tema tratado durante
estos días de Congreso, tema de gran importancia para la vida de la Iglesia en
su trabajo de evangelización y formación cristiana: “La catequesis y las
personas con discapacidad”.
Reconocer la dignidad de
las personas discapacitadas
Refiriéndose
a este tema, el Obispo de Roma enfatizó que en el curso de los últimos
decenios, se ha realizado un gran desarrollo en relación a la discapacidad. “El
incremento de la conciencia de la dignidad de toda persona, sobre todo de
aquellas más débiles – precisó el Pontífice – ha llevado a asumir posiciones
valerosas para la inclusión de cuantos viven con diversas formas de
discapacidad, para que ninguno se sienta extranjero en su propia casa”. Una
visión muchas veces narcisista y utilitarista lleva, lamentablemente, afirmó el
Papa, a muchos a considerar como emarginados a las personas con discapacidad,
sin coger en ella la multiforme riqueza humana y espiritual. “Es todavía
demasiado fuerte en la mentalidad común – puntualizó el Papa – una actitud de
rechazo a esta condición, como si esta impidiera ser feliz y realizarse a sí
mismo.
Lo
prueba la tendencia eugénica a suprimir a los neonatos que presentan alguna
forma de imperfección. En realidad, todos conocemos a tantas personas que, con
su fragilidad, incluso graves, han encontrado, a pesar de la dificultad, el
camino de una vida buena y rica de significado”.
Nuestra respuesta es el
amor
Ante
este desafío de la mentalidad común de nuestra sociedad, el Papa Francisco
señala que la respuesta es el amor. No ese amor falso, piadoso, sino el amor
verdadero, concreto y respetuoso. “En la medida con la cual se es acogido y
amado, incluso en la comunidad y acompañado a mirar al futuro con confianza, se
desarrolla el verdadero recorrido de la vida y se tiene la experiencia de la
felicidad duradera. Esto – lo sabemos afirma el Papa – vale para todos, pero
las personas más frágiles son la prueba. La fe es una gran compañera de la vida
cuando nos permite tocar con la mano la presencia de un Padre que no deja jamás
solas a sus creaturas, en ninguna condición de su vida. La Iglesia no puede ser
‘sin voz’ o ‘desentonada’ en la defensa y promoción de las personas con
discapacidad”.
La catequesis debe
descubrir los dones de toda persona
Por
ello, afirma el Papa Francisco, la catequesis está llamada a descubrir y
experimentar formas coherentes para que toda persona, con sus dones, sus
límites y sus discapacidades, incluso graves, pueda encontrar en su camino a
Jesús y abandonarse a Él con fe. “Ningún límite físico o psíquico podrá jamás
ser un impedimento para este encuentro – subrayó el Pontífice – para que el
rostro de Cristo resplandezca en el interior de toda persona. Además estemos
atentos, especialmente nosotros ministros de la gracia de Cristo, a no caer en
el error neo-pelagiano de no reconocer la exigencia de la fuerza de la gracia
que viene de los Sacramentos de iniciación cristiana. Aprendamos a superar las
dificultades y el miedo que a veces se puede sentir en relación a las personas
con discapacidad. Aprendamos a buscar y también a ‘inventar’ con inteligencia
instrumentos adecuados para que a nadie le falte la ayuda de la gracia”.
Antes
de concluir su discurso, el Papa Francisco alentó a los participantes a formar,
antes que nada con el ejemplo, catequistas capaces de acompañar a estas
personas para que crezcan en la fe y den su aporte genuino y original a la vida
de la Iglesia. Por último, espero – dijo el Santo Padre – que cada vez más en
las comunidades las personas con discapacidad puedan ser ellos mismos
catequistas, incluso con su mismo testimonio, para transmitir la fe de modo más
eficaz.
Renato
Martínez
Radio
Vaticano
