Que puedan llevar siempre
en su trabajo profesional la noticia de Jesús, de que nadie es insignificante, nadie
debe ser descartado en cualquier fase de su vida
El
Papa Francisco alentó a los participantes en la Conferencia de la Red
Internacional de Legisladores católicos, recibiéndolos en el Vaticano, después
del rezo del Ángelus. Con su cordial bienvenida al Card. Christoph Schönborn y
al presidente de esta red de parlamentarios católicos de todo el mundo que
nació en 2010, Christiaan Alting von Gesau, el Obispo de Roma destacó el anhelo
que tuvieron en su encuentro de este año de subrayar «la visión cristiana de la
persona humana»:
«Los
aliento a que, cuando vuelvan a sus respectivas naciones, hagan referencia a
los frutos de sus reflexiones sobre cómo la fe católica conduce a una
comprensión justa de la persona, que se debe aplicar según todos los aspectos
del gobierno y de los procesos decisionales».
El
Papa Francisco hizo hincapié en las enseñanzas de la Iglesia y en el compromiso
que los aúna para construir una sociedad más humana y justa, con leyes que
impulsen puentes y diálogo, amparando a los más necesitados y a los migrantes:
«Al
tiempo que la contribución de la Iglesia en las grandes cuestiones de
la sociedad de nuestro tiempo, a menudo puede ser puesto en discusión, es
vital que vuestro compromiso esté impregnado continuamente por sus enseñanzas
morales y sociales, con el fin de construir una sociedad más humana y justa.
Las leyes que ustedes promulgan y aplican deberían construir puentes de diálogo
entre diversas perspectivas políticas, también cuando responde a precisas
finalidades en orden a promover un mayor cuidado hacia los indefensos y los
marginados, en especial hacia los muchos que están obligados a dejar su patria,
así como en orden a favorecer una correcta ecología humana y natural».
El
Papa concluyó su saludo con su exhortación a testimoniar el Evangelio de
Jesucristo en el mundo y encomendando a todos los pueblos a la Madre de Dios:
«En
medio de los sufrimientos de los pueblos, los exhorto a mirar a Cristo, cuyo
amor les inspirará para hacer que el Espíritu, a través de un intercambio de
dones, pueda conducirlos cada vez más a la verdad y al bien.
Que
puedan llevar siempre en su trabajo profesional la noticia de Jesús, de que
nadie es insignificante, nadie debe ser descartado en cualquier fase de su vida.
Los encomiendo a ustedes y a las poblaciones de las que son servidores a la
protección de la Virgen, Madre de la Iglesia y con gusto les imparto la
bendición apostólica».
CdM
Radio
Vaticano
